@ellibelaresc

busEste es el autobús del odio, de la guerra sucia de estos sectarios ultracatólicos que solo ven y  entienden el mundo desde su óptica, que es la intransigencia, la irracionalidad y si conviene a sus objetivos la incitación al odio, el menosprecio y la humillación hacia las personas transexuales. Esta asociación la forman los que se autodenominan pro vida –como si los demás fuésemos pro muerte– pero están contra todas las vidas que no son como a ellos les parece, o sea, como dios manda.

Se quieren pasear por diversas ciudades españolas para, según ellos, denunciar las leyes de adoctrinamiento sexual que se han aprobado en varias comunidades autónomas para promover la diversidad sexual entre los menores, vulnerando la libertad de educación y el derecho fundamental de los padres a educar a sus hijos. Lo dicho, sin ningún rubor, con impunidad y connivencia con los más altos cargos de la católica. Y hay más: cabrea, y mucho, el ´tonito´ con que los de Hazte Oír mienten acerca de su rebeldía, porque esa apariencia es una actitud propia de la ultraderecha de los últimos tiempos (lobos con piel de cordero), que luego lo pagamos los gamberros, a los que nos llaman machistas, fascistas y racistas porque hemos hecho según qué bromas en según qué contextos.

Con el citado autobús Hazte Oír quiere promover el conocimiento de su libro ‘¿Sabes lo que quieren enseñarle a tu hijo en el colegio?‘ para hacer llegar a los padres la ´realidad´ de las leyes aprobadas en diversas comunidades autónomas. ´El tema de la educación afectivo sexual de los menores es delicado, y no se puede imponer por decreto´, dicen.

Y esto es lo que dice la ley madrileña cuando se cometen actos o manifestaciones que impliquen aislamiento, rechazo o menosprecio público y notorio de personas por causa de su orientación sexual e identidad o expresión de género: ´Se prohíbe cualquier acto de discriminación directa o indirecta, por razón de orientación sexual, identidad de género, expresión de género o pertenencia a grupo familiar. La ley garantizará la protección efectiva contra cualquier discriminación [y] se adoptarán todas las medidas de prevención necesarias para evitar conductas homófobas, lesbófobas, bífobas y/o transfobas así como una detección temprana de situaciones conducentes a violaciones del derecho a la igualdad y la no discriminación de personas LGTB´. ¡Qué les puede trastornar de estos articulados! Están enfermos, de salud corporal y de cabeza.

La norma contempla sanciones para este tipo de vulneraciones que van desde los 3.001 a los 20.000 euros, además de la posibilidad de prohibir el acceso a ayudas públicas de la Comunidad de Madrid o contratar con la Administración. No hay problema con el dinero porque este ‘lobby’ ultracatólico maneja 2,6 millones de euros anuales. Mucho dinero. Pero ¿irán a juicio, además de la sanción? ¿Se les vilipendiará como a los concejales madrileños Rita Maestre y Zapata? ¿Se romperá el vínculo que tienen con el Estado de Asociación de Utilidad Pública y las ventajas fiscales que ello conlleva? Esto último lo dudo mientras estén los de Rajoy. Y esa es también la cuestión: la justicia se cruza de brazos cuando obispos, ultras católicos y extrema derecha atacan, a veces con violencia, a homosexuales, bisexuales, trans, mujeres, migrantes o izquierdistas, pero persigue y condena a quienes critican o bromean sobre la monarquía, la Iglesia o, incluso, el franquismo. Hay democracias que nacen franquistas y franquistas se quedan.

Lo positivo de esta iniciativa casposa y ultra es el enorme rechazo que ha tenido en la sociedad. El Ayuntamiento que dirige Manuela Carmena denunciará los hechos ante la Fiscalía y cuando redacto esta gacetilla tengo noticias de que el autobús está inmovilizado por la policía municipal madrileña como medida cautelar y que no podrá realizar, de momento, el trayecto que tenía previsto a Valencia, Barcelona, Pamplona y las provincias vascas.

Este posicionamiento de la policía ha sido criticado por el presidente de los ultras, Ignacio Arsuaga, quien manifiesta que ´no existe ningún argumento legal para poder inmovilizar el autobús y acusa al Ayuntamiento de Madrid de querer señalarlos igual que los nazis señalaron a los judíos. […] La inquisición gay ha impuesto su dictadura´. ¡Vaya! Se le podría responder a Asuaga que ellos, cuando alguien no respeta sus convicciones, mitos y fantasías, amenazan con que esos chulitos provocadores de sus creencias religiosas no se atreverían, cara a cara, con Mahoma. Puede ser, pero también es cierto que ellos, con los nazis,  tampoco se atreverían a hacer estas trastadas. O a lo mejor sí, porque con este tema estarían de acuerdo.

En la gacetilla de mañana hablaremos de EL JUEVES Y EL AUTOBÚS.

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