@ellibelaresc

Vaya lección de alta política que el papa Francisco ha dado a sus admiradores y a sus enemigos. En política cuando un alto cargo molesta o se pone quisquilloso lo esperable es retirarlo de la circulación. Así ocurre cuando un grupo político se impone a otro en un congreso. Lo hemos visto en Podemos, en Ciudadanos y se supone que ocurrirá con el PSOE cuando tengan su congreso. No ocurre lo mismo con el PP, que tiene una organización jerárquica y un sistema de votación un tanto peculiar: el jefe levanta su cartel del Sí y toda la borregada vota sí. Salvo alguna excepción: caso Cospedal.

Pero vayamos a la peculiaridad vaticana. En estos momentos Francisco tiene bastantes enemigos, rivales doctrinales más bien. Uno de ellos es el cardenal norteamericano Burke (uno de los aliados de Donald Trump en la Santa Sede), que junto con los cardenales alemanes Walter Brandmüller y Joachim Meisner y el italiano Carlo Cafarra se han atrevido a ponerlo en entredicho por  ciertos aspectos doctrinales de la encíclica ´Amoris Laetitia´ relativos al acceso a la comunión de los divorciados vueltos a casar que si no corrige pedirán al Sínodo que declare hereje al papa al defender estas y otras aperturas. El mismo cardenal Burke también ha capitaneado recientemente la rebelión de la Orden de Malta, de la que es Patrono, contra Francisco, que ha concluido con la intervención vaticana, la desautorización pública de Burke y el nombramiento del número tres de la Santa Sede, Angelo Becciu, con plenos poderes en la congregación. Sin comentario.

Lo normal en el caso de un ultraconservador como Burke abiertamente contrario a la doctrina de Francisco sería apartarlo de sus competencias. El papa  lo ha hecho mejor: envía al cardenal a la isla de Guan (en el Pacífico Occidental) a presidir un proceso canónico contra un exarzobispo por unos abusos sexuales cometidos a monaguillos en la década de los 70.

12.000 kilómetros. Esta es la distancia que, desde el mes de febrero, separa al Papa de quien se ha autoerigido como su principal rival en el seno de la Iglesia católica. ´Es una magnífica estrategia del Papa´, apuntan fuentes, explicando que, con esta medida, Francisco muestra su confianza en un cardenal que ha intentado llamarle poco menos que hereje, nombrándole representante papal en la resolución de un caso de pederastia y, a su vez, lo aleja de Roma, y de los círculos de poder de la Curia que, como el mismo Bergoglio señalaba en su discurso de Navidad, se afanan en ´resistencias malévolas´ a las reformas emprendidas en la Iglesia.

La jugada de Francisco es magistral, porque Burke no es un cardenal cualquiera, sino el líder de una corriente minoritaria antiprogresista pero con múltiples tentáculos de poder e influencia tanto dentro como fuera de la Iglesia. En el plano político conviene saber que el cardenal norteamericano es uno de los grandes colaboradores de Steve Bannon (que opina que Francisco es un papa ´peligrosamente equivocado, y probablemente socialista´), jefe de estrategia de Donald Trump, con el que comparte su preocupación mutua por el rumbo aperturista del actual pontificado. Los roces entre Francisco y el nuevo presidente de los Estados Unidos a cuenta de la política migratoria, el muro con México o la cuestión medioambiental, han llegado a tal punto de que Trump considere a Bergoglio uno de sus grandes adversarios en el mundo globalizado.

La jugada, repetimos, es perfecta. Burke va a Guan con autoridad para implicarse en el caso y sin fecha de regreso, y Francisco, por el contrario, se asegura tenerlo lejos, con lo que el purpurado ultraconservador no tendrá apenas capacidad de reacción cuando, a finales de este mes, la comisión vaticana para investigar la Orden de Malta tome sus primeras resoluciones. Tampoco estará en Roma en mayo cuando, previsiblemente, Trump y el Papa se encuentren después de la cumbre del G7.

En política ser realista no siempre es lo más apropiado. Hay que saber jugar las cartas, trabajar los medios para conseguir un fin, y en diplomacia hay que aprender del Vaticano, que de esto sabe un montón.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ASPECTOS POSITIVOS Y NEGATIVOS DE LA SENTENCIA NÓOS.

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