@ellibelaresc

Hace ya muchos años que el uso del velo islámico (burka, niqab, chador, al-amira, hiyab, shayla) en Europa está dando mucho que hablar, y que discutir en los Parlamentos, sobre si se prohíbe o no su uso público, sobre todo el burka y el niqab por cuestiones de seguridad. Pregunto yo: ¿también a nuestras monjas? Van vestidas de pies a cabeza. ¿Una monja no nos supone una amenaza? ¿Por qué sí nos sentimos amenazados cuando lo que cubre la cabeza es un velo islámico?

Hace pocos días la justicia europea ha avalado la prohibición del uso del velo islámico en las empresas que veten justificadamente el uso de signos visibles de convicciones políticas, filosóficas o religiosas para ofrecer una imagen neutra ante sus clientes.

Las reacciones no se han hecho esperar: ´El velo solo afecta a la persona que lo lleva´. Quien habla es Míriam Hatibi, musulmana e hija de padres marroquíes. Hace tan solo dos años que la joven decidió llevar el velo, en la modalidad conocida como hiyab -el pañuelo que deja al descubierto el óvalo de la cara y no impide la comunicación-. ´Llevaba tiempo pensando en ponérmelo y lo hice al terminar mis estudios universitarios´. La joven reconoce que ha tenido suerte. Terminada la carrera pronto consiguió un empleo como analista de datos en la consultora Sibilare, en la que no se siente discriminada por llevar el pañuelo. Sin embargo, Míriam conoce muchos casos de jóvenes que, a pesar de su preparación, han encontrado las puertas de las empresas cerradas por llevar el velo islámico.

Puede que desde la opinión de muchos la obligación de quitarse el velo sea  una discriminación, sobre todo si se trata  del hiyab o la shayla que hasta parecen elegantes.  ¿Y si en lugar de un velo las empleadas llevaran crucifijos? ¿Habría sido este un motivo para despedir a alguien en algún país europeo? ¿Hay conflicto entre la neutralidad en los espacios públicos y la libertad religiosa de cada uno? ¿Qué significa neutralidad? Yo entendería la prohibición, del velo y de los hábitos, porque subliminalmente estos símbolos mandan mensajes religiosos que afectan a la libertad de conciencia en lo público. Inclúyanse en esta categoría los crucifijos en las escuelas  o las medallas a vírgenes. ¿Dónde poner el límite? ¿Cómo discernir si las motivaciones que llevan a una persona a utilizar un determinado símbolo son religiosas, políticas, filosóficas, identitarias o de otro tipo? ¿Es el velo, sí, un símbolo identitario pero también un signo absoluto de dominación? Muchas mujeres islámicas piensan que no, que llevarlo les hace feliz en la religión que practican. ¿Seguro?

Independientemente de todas las opiniones anteriores, de si la sociedad europea es o no islamófoba, una pregunta me gustaría que algún musulmán me contestara. La planteo: ni estoy a favor ni en contra del velo tanto de las musulmanas como de las monjas, aunque personalmente prefiero que las mujeres no lo lleven. Estas mujeres musulmanas reivindican en España, Francia, Italia o Alemania que quieren llevarlo por fe y por libertad personal. Todo ello cuando en esta Europa hay unos hábitos, unas costumbres, una cultura  y una forma de pensar que no se adecúa a esas posturas. La pregunta es:  tú, musulmana, en Europa, por las libertades de que disfrutamos, puedes vestir como quieras y cubrirte la cabeza como quieras, salvo que lo contrario pueda inducir a sospechas terroristas, ¿ y yo, mujer europea, cristiana o no, en Irán, Irak, Afganistán, Pakistán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes… podría ejercer también mi libertad política y religiosa y no ponerme velo? ¿Si allí me obligan por decencia, por respeto a la religión y por la tradición a ponerme velo qué pasaría si aquí te lo hicieran quitar por lo mismo?

En la gacetilla de mañana hablaremos de MÁS SOBRE EL VELO ISLÁMICO.

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