@ellibelaresc

Ahora ya sabemos que no, pero Cristina de Borbón, sabida la sentencia del caso Nóos, y como no podía ser de otra manera, se ha envalentonado y reclama justicia ante el Tribunal supremo. Quería recurrir la sentencia y que desaparezcan de la memoria escrita y fotográfica todo lo relacionado con su juicio  y que se prohíba cualquier tipo de documento gráfico de su estancia en el banquillo de los acusados de la audiencia de Palma. En su enajenación quiere borrar de la memoria de todos los españoles la inmensa justicia que se ha hecho con ella y ejecutar el derecho que tiene al olvido en Google.

La pregunta es si este recular en sus intenciones se lo han hecho ver sus abogados con la cantinela de: Cristina no remuevas más las aguas ya turbias de por sí. Deberías saber que esa sentencia te caído así de blanda por ser vos quien sois, a pesar de la opinión de tu abogado defensor, el fiscal Horrach, que sostiene que la justicia te ha tratado ´de forma distinta e injusta en comparación con otros casos´ al considerar que no tendrías que haber sido juzgada.

Pobre Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia. España entera se lamenta por la injusticia con que ha sido tratada. Ella y su marido, tan inocente él también.  Ella y su marido que desde el balcón principal de La Caixa han presenciado y presidido  hace unos días la manifestación reivindicativa  que toda la ciudad de Barcelona hizo en su favor. Una multitud enfervorizada tomó las calles no solo para festejar la sentencia del caso Nóos, sino también para exigir a la Corona española que repatríe a Zarzuela a esta ciudadana, liberándola de las condiciones ínfimas de supervivencia que hoy sufre, junto a sus delicados hijos, en el campo de refugiados de Ginebra, rodeada de policía y malviviendo gracias a la caridad de sus súbditos españoles.

Ni la caridad la salva de sus desdichas. No llegan a fin de mes, no tienen interna. La intensa actividad social y laboral  de Iñaqui  es  historia y vive un auténtico exilio. Sin ocupación alguna conocida solo se dedica a hacer deporte y cuidar de su casa. Las reuniones, los compromisos sociales y las agendas apretadas se han esfumado y sus únicas obligaciones se reducen a las del hogar: hacer la compra, cuidar de sus hijos y hasta ayudar a la persona que viene a su casa para limpiar. La sentencia del juicio los ha cambiado: sus vecinos del barrio de des Granges cuentan que desde la sentencia el matrimonio ha dejado de mostrarse distante e inaccesible para hacer vida de barrio. De hecho, la hermana de Felipe VI ha pasado de no hablar con nadie a pararse y saludar. Ejemplar.

Como sostiene el periodista Aníbal Malvar: Ratas, sabandijas, chupópteros, lacayos, ministrables y otras especies insalubres amenazan cada día la supervivencia de nuestra pareja en ese Guantánamo suizo que hoy avergüenza a Europa y que observadores internacionales sospechan que la Rue des Granges no goza ni siquiera de agua corriente, a juzgar por los litros de agua mineral y champán que cada día se descargan a las puertas de este inclasificable recinto de refinamiento. Perdón, de confinamiento. Diversas organizaciones no gubernamentales de todo el mundo aseguran incluso que a la camarada Cristina ni siquiera le llega la luz del sol, pues alrededor de este campo de refugiados se acumulan pestilentes escombreras de cuentas opacas.

Y mientras su hermano Felipe se solaza en Zarzuela fantaseando sobre a qué concierto pop se escapará de noche Letizia. Sin que moviera un dedo su hermana ha sido absuelta y nadie ha dado orden en la Casa Real para que deje de estar apartada de la ´famiglia´ y le restituyan el título de duquesa empalmada. No se la puede mantener en el ostracismo por el hecho de que su marido sea un poquito culpable de travesuras como prevaricación, malversación, fraude, tráfico de influencias y delitos fiscales. La compañera Cristina ha sido declarada inocente y ha de ser elevada al estado y condición que gozaba antes de comenzar el juicio.  No sé qué hacen las Femen que no están rodeando ya el Palacio de la Zarzuela. El trato vejatorio que se está ejerciendo sobre Cristina por delitos cometidos por su esposo es flagrante discriminación por razón de sexo. Y por ahí sí que no pasa ningún español, como todo el mundo sabe.

Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia es la Mariana Pineda del hoy y del ahora, y la están condenando a garrote vil por bordar en una bandera libertadora la leyenda ´Yo no sé nada, no me acuerdo, esos asuntos los llevaba mi esposo´ (las banderas de hoy se llevan más largas que las del siglo XIX).

En la gacetilla de mañana hablaremos de HOY SE PRESENTA LA PRECANDIDATA SOCIALISTA.

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