@ellibelaresc

La Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos (ADVC) ha denunciado al Gran Wyoming y a Dani Mateo por un chiste sobre la cruz de este mausoleo. La Audiencia de Madrid ha admitido la denuncia. En nuestra opinión es muy probable que los querellantes sean personas en su sano juicio. Se trata de personas que hasta se han asociado para ‘defender’ la monstruosidad en la que descansa un truculento dictador genocida. Una monstruosidad que fue levantada a base de trabajos forzados (forzados sobre los hombros de los demócratas que perdieron la guerra contra unos golpistas), y en muchos casos sobre los huesos de esas pobres personas. La admisión de la denuncia evidencia la deriva totalitaria del país, que se está agudizando en todos los sentidos. Evidencia totalitaria que no se daría si la redacción por parte del legislativo de ciertos artículos del Código Penal no fuera una auténtica aberración jurídica preñada de fascismo y nacionalcatolicismo. Nuestras leyes, y no precisamente desde ahora mismo sino desde 1978, están preparadas para que el país, sin necesidad de declarar estados de excepción, sea una auténtica dictadura.

En estos tiempos en los que la sociedad empieza por fin a condenar con dureza a los corruptos y mentirosos (ya sabemos que Rajoy se lleva la palma en esta actividad y todavía está vivito y coleando) resulta esperpéntico que los tribunales se dediquen a perseguir con ahínco a los que dicen la verdad, reclaman derechos o simplemente cuentan chistes. Muy especialmente si en los tres casos resultan afectados los restos del  nacionalcatolicismo que reinó durante cuarenta años a la sombra del dictador y que aún hoy, otros cuarenta años después, sigue enquistado en muchas áreas de los tres poderes en los que se sustenta nuestra democracia.

Afirmar que el Valle de los Caídos es un monumento fascista, o que la cruz que lo preside es un horror, incluso hacer ironía o chistes sobre su pervivencia o, más aún, desear su desaparición, nunca jamás en una sociedad democrática puede ser delito. Y sin embargo ahí tienen a Dani Mateo y a José Miguel Monzón (El Gran Wyoming), la punta del iceberg de una situación alarmante, empapelados por la Audiencia Provincial de Madrid por sus comentarios en El Intermedio, ese gran programa satírico que ante la pasividad periodística de los informativos convencionales de la televisiones comerciales y la complicidad partidista de los de las públicas, se ha convertido en una especie de faro para marcar el sendero de lo que sucede en realidad.

Esta denuncia fue uno de los temas centrales del programa del jueves, 6 de abril, con Wyoming dedicándole su reflexión del día en el pico de la mesa: ´Os lo voy a confesar: estoy preocupado. En primer lugar, porque haya gente que no ha entendido nuestro chiste. En ningún momento quisimos ofender el sentimiento religioso de nadie. Lo que hicimos fue burlarnos de un monumento en concreto, el Valle de los Caídos o, como lo llama Dani Mateo, ‘esa mierda’. Sin duda una expresión desafortunada, porque allí está enterrado el Generalísimo. Lo correcto sería llamarle la ‘mierdísima´ […] Claramente hay algo que no está funcionando. Lo que me preocupa es que haya jueces que puedan admitir esa querella. Los juzgados se están llenando de gente que cuenta chistes. Lo siento, pero nos seguiremos riendo de los símbolos franquistas. ¡Arriba el humor, arriba la libertad de expresión! Pero, sobre todo, levantemos a Franco y enterrémosle en otro sitio”, concluyó Wyoming.

Es lamentable que en pleno siglo XXI nos ocurran estas barrabasadas propiciadas por el PP y sufridas por muchos. Y así vamos a estar hasta que, de una vez por todas, se derogue la ley mordaza. El gran problema de España es que no se ha hecho limpieza después de la Dictadura. En Alemania, por ejemplo, es delito enaltecer el nazismo o, simplemente, negar los hechos acaecidos en los campos de concentración. El expresidente argentino Videla pagó por sus crímenes, Mussolini, más de lo mismo. En este país, en cambio, siguen habiendo monumentos a Franco, calles con nombres de militares asesinos, hijos de ministros en el gobierno, jueces y fiscales a sus órdenes, ministros de Interior conspirando contra cargos electos…, y lo que es peor: muchos ciudadanos votándolos.

Termino mi gacetilla con esta reflexión del periodista Aníbal Malvar: ´Pero no pasa nada. Nuestros jueces y periódicos solo son reflejo de una sociedad que acepta las rémoras franquistas del primer partido del país sin inmutarse. Casi nadie pide el procesamiento de Aznar por apología del terrorismo cuando defiende la invasión ilegal y asesina de Irak. Venezuela tendrá presos de conciencia, pero España tiene reos de risa. No sé qué será peor´.

En la gacetilla de mañana hablaremos de EL SILOGISMO.

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