@ellibelaresc

Es ya un rumor aceptado que en España la justicia es muy lenta. Por eso sorprende, y mucho, la rapidez con que la Audiencia Nacional ha dictado sentencia contra la tuitera Cassandra y la velocidad con que han prohibido el izado de banderas republicanas en Navarra y Cádiz y ayuntamientos valencianos. Esta rapidez explica muchas cosas, entre ellas que la palabra ´retraso´ tiene múltiples significados. Sí, la prisa que se han dado en juzgar este caso demuestra que aquí nos tomamos el humor muy en serio. Los españoles podemos pasar por alto un gobierno dividido entre la perversidad y la inopia, un partido empantanado en la corrupción, una sanidad desastrosa, una educación antediluviana y un periodismo convertido en muñeco de ventrílocuo, pero hacer chistes sobre Carrero Blanco, hasta ahí podíamos llegar.

Es lamentable que el humor se persiga con tanta saña. El humor es imprescindible, tiene efectos catárticos sobre nuestros temores más profundos. Al reírnos, durante unos instantes, el miedo pierde su poder y se queda en pelotas; así podemos reírnos del sexo, la vejez, la pobreza, la impotencia, la enfermedad, la muerte. Si alguien se ofende con facilidad con esta clase de chistes, si no los soporta o le parecen de mal gusto, que no se ría, ni los oiga, ni los lea. Pero deje que los demás nos riamos, incluso aunque sea a costa de sus creencias sagradas o sus profundos sentimientos.

Por eso lo más vergonzoso de la sentencia de la tuitera, o la más reciente denuncia al gran Wyoming y Dani Mateo, no es que los jueces de la Audiencia Nacional se dediquen ahora a la crítica de chistes en lugar de juzgar delitos como el robo, el cohecho o el asesinato. Ni siquiera la doble vara de medir aplicada al chiste de una tuitera sobre Carrero Blanco frente al beneplácito judicial sobre los repugnantes comentarios de Rafael Hernando y Pablo Casado a las víctimas del franquismo. No, lo peor de todo es que en la sentencia se impone un año de prisión a una estudiante por ´humillación a las víctimas´. ¿Carrero Blanco una víctima? ¿El delfín de uno de los dictadores más criminales y putrefactos del pasado siglo una víctima? La sentencia viene a ser la confirmación de que el franquismo sigue vivo y con salud. Desgraciadamente, por muchos años.

En este país podrido por el PP vas listo si cuentas un chiste donde mezcles monarquía, Iglesia católica y ETA, con un par de toques de franquismo disfrazados de humillación a las víctimas (Carrero) y ofensa a los creyentes (el Valle de los Caídos). Lo salteas con gracia y consigues un chiste que reúne en una sola frase lo más top del Código Penal: el artículo 510 (odio), el 525 (ofensa a sentimientos religiosos), el 578 (enaltecimiento del terrorismo) y el 491 (injurias a la corona). ´Esto van Carrero, el rey, la Virgen y un etarra por el Valle de los Caídos, cuando de pronto…´. A ver quién se atreve a terminar el chiste, porque si lo terminas, aunque digas que es una broma ya sabes lo que te esperan: multas, cárcel, linchamiento, y cada vez más miedo y autocensura.

La derecha cavernícola está en pie de guerra en los tribunales, con jueces afines y leyes a medida, y en los medios, ganando espacio. Y una y otra vez marcando agenda, consiguiendo que aceptemos su marco de discusión y caigamos en sus trampas. Esta derecha se ha lanzado al contraataque. Saben bien (lo saben mejor que la izquierda) que la batalla de los símbolos puede ser la primera escaramuza para posteriores batallas más materiales. Que uno empieza quitando la misa de la tele, y acaba derogando el Concordato; y el que llama mierda al hiperprotegido Valle de los Caídos puede luego sacar la piqueta. Por eso para que Iglesia, monarquía, herencia franquista y nacionalismo españolista estén a salvo no se puede consentir ni una broma.

En la gacetilla de mañana hablaremos de EL AUTOBÚS DE PODEMOS.

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