@ellibelaresc

Hoy me apetece celebrar el Primero de Mayo con este óleo sobre lienzo del pintor Giusseppe Pelliza da Volpedo titulado ´El cuarto estado´ y que Bernardo Bertolucci utilizó como cartel para su película ´Novecento´.

¿Dónde están hoy esas movilizaciones masivas y enrabietadas que reivindicaban trabajo, igualdad y salarios dignos? ¿Dónde está el espíritu de lucha? ¿Dónde están los sindicatos como defensores y promotores de esta lucha? ¿No son hoy los sindicatos pura burocracia? ¿Han perdido capacidad de convocatoria? ¿Cuándo serán capaces de reunir a miles de personas como hace cualquier organizador de una de las ´mareas´ que tan de actualidad están en nuestro país?

En estos momentos los sindicatos, aparte su evidente burocratización y pérdida de identidad, están, como la clase política, muy mal vistos. Las encuestas suelen dar sobre las centrales sindicales la misma sombra de sospecha de corrupción que sobre los restantes poderes. Vergonzoso es, por ejemplo, lo que ha ocurrido  en Andalucía con los ERES.

¿Funciona realmente la maquinaria sindical en el Estado? ¿No dan la sensación de estar vendidos a los poderes fácticos? ¿A santo de que, si no, la domesticación que han sufrido con el encubrimiento de subvenciones en los llamados cursos de formación? ¿Se justifican los sindicatos con el fin de que te saquen las castañas del fuego ante un problema laboral o te defiendan ante magistratura? ¿No se podría defender al trabajador con otros medios más económicos?

Los trabajadores llegan huérfanos al Primero de Mayo de 2017. Da la sensación de que los sindicatos salen a la calle porque es su deber, pero con su cara de que yo no fui. Y la enésima pregunta es: ¿Nadie tiene arrestos para regenerar la vida sindical o para crear nuevas formaciones que sean capaces de regenerar la representación obrera? La gente tiene que reaccionar porque de lo contrario, andando el tiempo, el Primero de Mayo será tan sólo una bandera rota sobre la plaza mayor del capitalismo salvaje.

¿Es que no vale la pena movilizarse por la precariedad de las reformas laborales, el recorte salvaje de los convenios colectivos, la disminución de los salarios y de los derechos sociales, que nos cierren las puertas de la enseñanza superior y nos arrebaten el concepto de salud universal, pública y financiada con los impuestos?

Hay que rebelarse. Dejar de ser los vecinos mirones que vemos pasar a los manifestantes desde nuestro balcón como si el cambio de la historia no fuera con nosotros. No podemos permitirnos la cultura del pelotazo, la del toma el dinero y corre, la de ande yo caliente y ríase la gente, la de no aspirar al bien común sino al provecho propio. No puede ser. Hemos de hacer valer la ira de nuestra rabia y nuestras demandas de justicia. ¿Para cuándo un mayo francés?

Una propuesta: ¿No habrá llegado el momento de la fusión UGT-CCOO? ¿A santo de qué dos sindicatos de clase? Hoy, más que nunca, el movimiento sindical, lo mismo que el sistema político, necesita un revulsivo, algo similar al 15M, para que la sociedad y los propios trabajadores recuperen la fe en un elemento crucial de cualquier Estado democrático y de derecho. El movimiento sindical tiene que dejar aparte los problemas personales, de ego, y afinidades políticas o partidistas y tiene que transitar hacia un modelo sindical único, con la fuerza y la credibilidad suficiente para devolver la viabilidad y la utilidad a los trabajadores.

También hemos de considerar un dato muy importante en esta unificación sindical que pedimos: solo si los sindicatos son sostenidos por sus afiliados serán independientes, denunciadores y beligerantes. Solo así serán fuertes y podrán tener mayor influencia en la toma de decisiones políticas que afecten a sus afiliados. Y es más: tendrían  mucho más peso a la hora de sentarse a negociar tanto con el Gobierno como con una gran empresa.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ¿Y POR QUÉ NO UNA MOCIÓN DE CENSURA A RAJOY?

 

Anuncios