@ellibelaresc

No sé si seremos imparciales, cosa que dudo con el percal que tenemos, pero realmente parece paradójico que Mariano Rajoy y su banda continúen al frente del Gobierno cuando está demostrado que el PP es un partido trufado por la corrupción. Pero tenemos que decir claramente que la responsabilidad de que continúe el actual estado de cosas recae sin duda en la totalidad de la oposición. ¿Qué hace la oposición? ¿Dónde está C’s y su discurso de regeneración? ¿Qué nos tiene que decir el PSOE? Con su abstención ha permitido el gobierno de Rajoy y no le vale ninguna justificación. ¿Y Podemos?, tampoco está libre de culpa. En su momento priorizó el desgaste del PSOE a la prioridad de echar el PP del gobierno.

Hoy, como ayer, leíamos en el periódico El Diario a G. Lafuente, vivimos una situación delicada. El Partido Popular está podrido por la corrupción. Tenemos a un fiscal general del Estado y a un fiscal Anticorrupción abrasados por las sospechas. A un ministro de Justicia incapaz de dar explicaciones creíbles de sus mensajes a “Nacho” González. Al número dos del Ministerio del Interior recibiendo al hermanísimo (hoy también en la cárcel) justo al día siguiente de que se supiese investigado. Al presidente haciéndose el Rajoy, es decir, dejándolo estar y de viaje por las Américas. Y a todo el país, muchos votantes del PP incluidos, sorprendido ante la dimensión y los tintes mafiosos del escándalo.

El PP es una máquina de corrupción masiva, al margen otras consideraciones políticas como el hecho que fue el causante de uno de los mayores problemas del país: la crisis de la cuestión de Catalunya. Fue este PP el que con su impugnación al Tribunal Constitucional y su manipulación del mismo, con impugnaciones de magistrados incluidas, consiguió el recorte de un “Estatut” aprobado por el Parlament de Catalunya, por las Cortes españolas y ratificado por el pueblo de Catalunya.

Pero hablamos de algo que ocurrió  hace algún tiempo, y en este momento son otras las urgencias. Centrémonos en este momento y hagamos saber a la oposición que si quieren tener el respecto de la ciudadanía después de haber consentido la investidura de Rajoy  tienen que ser  que capaces de conseguir un pacto de Regeneración Política que pase por un acuerdo de mínimos: desalojar al PP del Gobierno; un Gobierno de regeneración democrática que investigue la corrupción institucional del PP y sus responsabilidades; establecer una renovación legislativa que evite el origen y las causas que han provocado el actual estado de corrupción público – privada, hacer viable el encaje consensuado para hacer posible un país de naciones y el establecimiento de una nueva Ley electoral más plural y democrática. Esta etapa finalizaría con un referéndum constitucional y nuevas elecciones para dar forma política a un país del siglo XXI.

Esta oposición tiene que saber que la ciudadanía, la democracia, no soporta más al señor Rajoy. Parece por tanto que motivos sí hay para una moción de censura. Y aunque la moción sea derrotada, seguro que para alguno de los protagonistas será una buena ocasión de demostrar lo que tiene que ofrecer. Oiremos a los que nos tienen metidos en este estercolero y a sus palmeros serviles, pero oiremos también las verdades de los que la han propuesto. Decir la verdad es una obligación revolucionaria, no se trata de una cuestión moral, sino de un deber político. La ocasión la pintan calva y no hay que darles respiro. Cuanto antes, mejor, porque la moción es  un buen revulsivo de la apatía política que invade al país y porque la jugada es oportunísima. Solo puede fallar si falla el candidato en el debate. Y la moción se puede ganar aunque matemáticamente ser pierda como ya sucedió con Suarez y González.

En la gacetilla de mañana hablaremos de CÓMO NOS ENCANTA HABLAR DE PLÀ.

Anuncios