@ellibelarsc

Lo hemos dicho en más de una ocasión. Este obispo mediocre, ultracavernícola y antievangélico es una copia fiel del río Guadiana. De repente sale a la palestra, dice cuatro barrabasadas, los periódicos hablan de él una temporada y después desaparece hasta, cuando él cree conveniente hacerse ´el prota´, volver a sus declaraciones homófobas o de índole sexual (para curar estos pecados) y la vuelve a liar. Comentaremos las dos últimas ocurrencias de monseñor.

Una es la afición que tiene este obispo a dar consejos constructivos y sanos  de índole sexual para sus fieles, por los que, por lo que dice, se puede deducir tiene una larga experiencia. En una gacetilla anterior ya comentábamos cómo sorprendió con soluciones muy eficaces a muchas mujeres que habían perdido su virginidad y, angustiadas, pedían recuperarla. El obispo les daba, con carácter infalible, los ´cinco pasos para ser virgen por segunda vez´ (Máster en ciencias del Matrimonio y Familia).

Y esta vez, fiel a su estilo, el obispo de Alcalá de Henares afronta un nuevo combate contra lo que a su entender estamos ante uno de los mayores ´pecados´ de nuestra sociedad: la pornografía y las masturbaciones que genera porque, y en esto parece ser un experto, ´las películas ‘X’ ofenden a la castidad porque desnaturalizan la finalidad del acto sexual y atentan gravemente a la dignidad de quienes se dedican a ella pues cada uno viene a ser para otro objeto de un placer rudimentario y de una ganancia ilícita´.

En la página web de su obispado ofrece a los pecadores 12 consejos contrastados para dejar el porno: Destruya todo lo que tenga de pornografía (revistas, videos, discos, archivos); tome medidas radicales para reorientar su vida, rompa con las rutinas y hábitos pornográficos (cancelar, sobre todo, ciertos canales de cable); trate de encontrar a un sacerdote que tenga experiencia en ayudar a las personas a superar las adicciones a la pornografía. Haga uso frecuente del Sacramento de la Penitencia. Sea honesto y abierto. Recuerde que un sacerdote no puede diagnosticar una cura a menos que le suministren todos los hechos (morboso, el tío); busque a un amigo responsable que le ayude a sobrellevar momentos de tentación; comience una vida de lectura diaria de las Sagradas Escrituras; aprenda a discernir y a combatir los ataques espirituales porque las adicciones sexuales y la pornografía abren a la persona a la influencia de espíritus malignos. Antes de que se inicie un ataque espiritual, usted podría estar luchando con sus propios pensamientos lujuriosos; utilice los sacramentales tales como: agua bendita, crucifijos, medallas de San Benito (bendecidas por un sacerdote con la oración de exorcismo), etc. Estos pueden ser muy efectivos para superar o prevenir los ataques espirituales; los vicios y las virtudes se fortalecen con la práctica; rece el rosario con frecuencia; demasiado alcohol o el uso de drogas aturdirá su conciencia y disminuirá su capacidad de actuar con buen criterio; no se dé por vencido después de una recaída y si está casado obtenga la ayuda de su esposa.

Otro consejo que nos da monseñor es el de prevenirnos que mirar a las mujeres que visten ‘entalladas’ también es pecado de lujuria. ¿Lo sabrá por experiencia? Puede. Pero para solucionar estas angustias entre su clientela pecadora tiene un consultorio sentimental en su web con respuestas personalizadas. ´Buenos días Padre, tengo una duda. Nuestro señor Jesús dijo que quien mire con malos ojos a una mujer comete adulterio. Mi duda es hasta qué punto se convierte en mala una mirada. Cuando ando por la calle miro a la gente y hay muchas mujeres que visten con ropa entallada. Cómo saber si miro con malos ojos y si es pecado mortal o venial, ya que no quiero ofender a Dios, y cómo puedo educar mi mirada. Le agradezco, padre, su atención´.

La respuesta que promociona el arzobispado de Alcalá de Henares no tiene desperdicio: ´La cita exacta es Mateo 5,28. ´Pues yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón´. Querido hermano: toda mirada lujuriosa es pecado cuando se consiente. No consentir significa sinceramente rechazar ese pensamiento y combatirlo. Es cierto que la carne debilitada por el pecado nos mueve hacia la lujuria. Pero Jesús vino para sanarnos (…) Piense en cuánto sufrimiento hay por los pecados de lujuria. Nosotros podemos llevar luz y esperanza si somos testigos de Cristo (…) Si usted vive intensamente para el Señor verá que aumentará su capacidad de renunciar al pecado.  Si cae en miradas lujuriosas, enseguida piense en Jesús y pida misericordia. Piense cómo él desea que veamos a las personas. Podemos y vamos a triunfar sobre la impureza para ser hombres nuevos con mirada limpia´. Amén, pero de vergüenza.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LOS PGE DE 2017.

Anuncios