@ellibelaresc

El pasado 15 de mayo se han cumplido seis años de aquellos días que han marcado un antes y un después en la política de España. Muchos han sido los políticos que se han atrevido a comentar lo acontecido en fecha tan importante, el 15M. Entre ellos Susana Díaz, que nos ha dado su particular versión de por qué protestaron los ´indignados´: ´Muchos de los que se cabrearon con nosotros se pensaban que iban a tener su casita en la playa o que sus nietos iban a poder ir a la Universidad, y encima tener un máster´. Imaginad, millones de manifestantes en todo el mundo echándose a la calle porque creían que tendrían su vivienda en la playa y de pronto se toparon con la cruda realidad de que no. Y está claro: Susana Díaz no se indignó. Ella sí tiene dos casitas, y dos coches.

No sé si los militantes del PSOE que el domingo vayan a votar a su líder y hayan pensado en la andaluza saben a ciencia cierta a quién votan. Se le nota por los cuatro costados el espíritu de catequista y populista que arrastra la doña. Indignante  el ´maternalismo´ de su voz. Escuchad:

Lo que dice abiertamente esta señora que se llama socialista no se lo he escuchado a ningún facha, excepto, quizá, a algún cacique o señorito pasado de copas en la barra de un bar. Y es que el ‘discursito’ se cae de viejo, de casposo, de retrógrado. Y de clasista, por supuesto. ¿Pero esta persona se da cuenta de lo que está diciendo?

O sea, que con la crisis (a pesar de que un tercio de la población es ahora oficialmente pobre, que nos hemos quedado sin derechos laborales, que los pensionistas han perdido casi un porcentaje de dos dígitos en su poder adquisitivo, que cientos de miles de jóvenes preparados han tenido que emigrar, que cientos de miles de familias han sido desahuciadas y que, entre otras cosas, ser mileurista es un éxito) solo hemos bajado un escalón, y si nuestros hijos no pueden ir a la universidad nos encabronamos. Claro, es que lo queremos todo, como si fuéramos ricos. Y no entendemos que cada cual tiene su lugar y su rol. El nuestro, como mucho, es el de aspirar a un trabajo precario y mal pagado en el sector servicios, comer tres veces al día y tener el título de la ESO. Y si no podemos ir más allá no tenemos por qué indignarnos. Y lo dice alguien que no ha pegado un palo al agua en su ‘bendita’ vida, y que se embolsa oficialmente más de 5000 euros al mes limpios. Pero claro, como somos unos muertos de hambre con ínfulas, aspirábamos a ´subir diez escalones´, como ella, y a que nuestra descendencia tuviera estudios, a poder salir a cenar por ahí de vez en cuando, e incluso, dejándonos el pellejo en el intento, a poder comprar un apartamento en la playa. ¡Habrase visto!

Susana Díaz milita en el PSOE desde los 17 años y, salvo unas pocas clases particulares y unas ventas de cosméticos a domicilio mientras se sacaba Derecho, no conoce en carnes propias lo que es luchar a pie de calle, en el mercado laboral, no ya por esa casita en la playa, sino por un mendrugo de pan que llevarse a la boca. Toda la vida en el PSOE. Toda. Quizás por eso, cuando nos hace ese análisis del 15-M, ni siquiera se daba cuenta de que, lo que en realidad estaba haciendo, era un análisis del inicio de la debacle del PSOE a manos de su ahora valedor José Luis Rodríguez Zapatero. Es tan equivocado, tan erróneo y alejado su análisis de lo que supuso y alumbró el 15-M que ahora muchos militantes, de esos que tienen que votar en Primarias, entenderán por qué el PSOE está hecho unos zorros desde entonces.

En fin, que para esto ha quedado el nuevo PSOE, para decir lo que ni los fachas se atreven a decir en esta época. Para hacer suyo el discurso más rancio, reaccionario y clasista posible.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ¿QUÉ HACEMOS CON EL GENERAL?

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