@ellibelaresc

El Congreso ha aprobado una PNL a favor de la exhumación del dictador Franco del Valle de los Caídos en cumplimiento de la Ley de Memoria histórica y que el PP, con la aquiescencia de PSOE y C´s, se va a pasar por los cerros de Úbeda. No puedo olvidar la casi lasciva satisfacción que emanaba Mariano Rajoy al explicar orgulloso a los medios que su Gobierno había asesinado y enterrado la Ley de Memoria Histórica en otra cuneta, al dotarla de un presupuesto anual de cero euros. La PNL incluye también prohibir ayudas a la Fundación Franco, costear las exhumaciones, resucitar la Oficina de Víctimas de la Guerra civil y de la Dictadura que cerró Rajoy, reconocer que hubo trabajos forzados a cambio de una reducción de condena, retirada de calles y símbolos franquista, crear una Comisión de la Verdad para la investigación de los crímenes franquistas, reubicar la tumba de José Antonio, dictaminar la exhumación de fosas comunes como una responsabilidad del Estado, garantizar la anulación de los juicios del franquismo y que el 11 de noviembre, Día Europeo de las Víctimas del Fascismo, se honre también a las víctimas de Franco.

¿Qué hacemos con el General? Sacarlo de Cuelgamuros. Dónde vayan a parar los restos del criminal ya es harina de otro costal. La familia dirá, y si no, a la fosa común, o a una cuneta. Como no podía ser de otro modo la Fundación Franco ya ha anunciado que ´dará la batalla en los tribunales´.

La iniciativa es de agradecer, sobre todo para los que sentimos que el tal Franco fue un miserable dictador. Pero nos llama mucho la atención que ´nuestros´ políticos democráticos hayan tardado 41 años en decidir que Franco, el sátrapa genocida, no puede estar enterrado con los honores de un faraón y para darse cuenta de que las víctimas merecen salir de las cunetas en que siguen enterradas como si fueran perros. Es tan evidente lo que necesita la sociedad española que no se entiende la negativa del Partido Popular a apoyar esta iniciativa y a liberarse de sus vínculos con el franquismo. Porque, no nos engañemos, apenas hay diferencias entre quienes cuestionan la existencia de las cámaras de gas y los que niegan el carácter totalitario y criminal del régimen franquista. Pero tampoco nos escandalicemos con este proceder del PP porque Felipe González tuvo 15 años para desmantelar los vestigios de la dictadura y no quiso hacerlo. Tres mayorías absolutas consecutivas en las que no se atrevió a sacar al dictador de su mausoleo ni a dar un entierro digno, entre otros, a sus compañeros socialistas que habían muerto por defender la democracia republicana frente al eje Franco-Hitler-Mussolini. El gran Felipe estaba en otras cosas. O Zapatero, que tuvo siete años para llevar a cabo las iniciativas que ahora plantea desde la oposición. La democracia acomplejada ha permitido que varias generaciones de españoles crecieran en la ignorancia, cuando no en la tergiversación franquista, de nuestra historia reciente. Nuestros políticos socialistas, centristas y comunistas han tolerado que uno de los lugares turísticos de la capital del Reino sea la tumba de un criminal que secuestró nuestras libertades durante 40 años. Nuestro régimen de libertades no ha querido evitar que se siga equiparando a víctimas y a verdugos.

Franco está enterrado en un lugar reservado para obispos, cardenales o el papa, según el derecho canónico, y no es un ´caído por España´ en la guerra, el colectivo a quienes pretendía honrar Cuelgamuros. Contraviene, pues, la actual ley canónica ¿Por qué acabó enterrado allí? Parece ser que él quería ser enterrado en El Pardo, pero que fue Carlos Arias Navarro quien dio la orden de enterrarlo en el Valle.

La PNL se ha aprobado, pero es una iniciativa que no se llevara a cabo porque para impedirlo ya se ocupará el PP. Recurrirán a todas las argucias, e intentarán convencer a sus votantes que hay que olvidarse del pasado y pensar más en ese futuro tan prometedor que nos espera de las manos del PP, y que esos 750.000 € de dinero público que nos cuesta el mantenimiento de Cuelgamuros a todos los españoles es poco si contamos con los beneficios espirituales que nos aportan el monumento, su significado y la oración de los monjes.

Un apunte final. Franco justificaba la megalomanía del Valle de los Caídos como un monumento a la reconciliación, que se resume en este fragmento del discurso que pronunció el 1 de abril de 1959, fecha de la inauguración de la mastaba y vigésimo aniversario del final de la guerra civil: ´Mucho fue lo que a España costó aquella gloriosa epopeya de nuestra liberación para que pueda ser olvidada; pero la lucha del bien con el mal no termina por grande que sea su victoria. Sería pueril creer que el diablo se someta; inventará nuevas tretas y disfraces, ya que su espíritu seguirá maquinando y tomará formas nuevas, de acuerdo con los tiempos. La antiespaña fue vencida y derrotada, pero no está muerta´.
En La gacetilla de mañana hablaremos de EL NEGOCIO DE LA INQUISICIÓN.

Anuncios