@ellibelaresc

De muchos es sabido que El Gran Wyoming y Dani Mateo, presentadores del programa ‘El Intermedio’, han declarado el pasado 25 de mayo en el juzgado de instrucción número 4 de Pozuelo de Alarcón por un chiste sobre el Valle de los Caídos. Ambos están denunciados por un supuesto delito contra los sentimientos religiosos por la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos. Dani Mateo decía en antena que: ´El Valle de los Caídos alberga la cruz cristiana más grande del mundo, con 200.000 toneladas de peso y 150 metros de altura, el triple de lo que mide la torre de Pisa. Y eso es porque Franco quería que esa cruz se viera de lejos, normal, porque quien va a querer ver esa mierda de cerca´. En un primer momento, el juzgado de Pozuelo no admitió la denuncia. Pero los pertinaces franquistas persistieron y elevaron la querella a la Audiencia Provincial, que la admitió a trámite por ser grosera y porque en el ´chiste´ hay también un posible delito de odio, tipificado en el artículo 510 del Código Penal.

¿Odio, cuando el chiste habla del monumento en sí, no de lo que simboliza?  ¿Odio, esa enorme mole de granito, en forma de cruz, que constituye un atentado contra el paisaje, la ley del suelo, la de espacios naturales protegidos y de la estética? ¿Odio, que nos recuerde esa cruz que debajo de ella se encuentra la tumba de Franco, de José Antonio y de miles de republicanos represaliados? Los denunciantes son de rueda de molino, y convendría recordarles que para los vencidos en la guerra derivada del golpe militar, para sus familiares y para los que tenemos convicciones democráticas, nos resulta hiriente contemplar semejante mole, desprovista de todo signo de cristianismo, de fe, de piedad y mucho menos de perdón. Franco confesó públicamente su intención de exterminar a la que denominaba la antiespaña.

La grosera expresión tiene varias acepciones que parecen ignorar los promotores de la querella. Además de aplicarse a los excrementos de los seres vivos o cualquier otra clase de suciedad, tiene también otros significados. Se aplica a algo mal hecho o de mala calidad, puede ser también un insulto referido a una persona que se desprecia. También se usa como expresión de rechazo y puede utilizarse como manifestación de gran disgusto o enfado.

José Antonio Martín Pallín, magistrado emérito del Tribunal Supremo, advierte al El Gran Wyoming y a Dani Mateo de que no se enorgullezcan de haber sido objeto de una querella por tan pía Asociación, ya que este grupo de entusiastas integristas es una verdadera máquina de abastecer a los juzgados de material para entretener su ya sobrecargada actividad. No dejan títere con cabeza. Acuden a juzgados civiles para oponerse a la exhumación de restos enterrados, por supuesto contra su voluntad y la de sus familiares. También tocan el palo de la jurisdicción contencioso administrativa y han descargado una catarata de querellas contra el juez Baltasar Garzón, contra el director de el diario, Ignacio Escolar, y colaboradores, en ambos casos por delito de incitación al odio y a la violencia. En su frenesí judicializador han presentado querella contra el expresidente del Patrimonio Nacional del Estado por el abandono del conjunto monumental del Valle de los Caídos debido a su deficiente mantenimiento, es decir, que está hecho una mierda.

Espero y deseo, continúa el magistrado,  que triunfen los valores democráticos que encarna la libre expresión de opiniones y pensamiento, reconocida como seña de identidad de la fortaleza y superioridad de las sociedades libres frente a las que tratan de imponer las personalísimas convicciones de sectores integristas y minoritarios. Me preocupa la alarmante proliferación de procesos y condenas, por expresiones más o menos escatológicas, que en ningún caso pueden ser merecedoras de una sanción penal. Lamentablemente, no faltan jueces en este país, que imbuidos de un cierto espíritu inquisitorial, abonado por la insistencia del legislador en configurar como conductas criminales, la expresión de sentimientos, emociones, sensibilidades e incluso pasiones, deciden ignorar la prioridad de valores que rigen en una sociedad libre. Confiamos en que el caso se archive definitivamente para mayor gloria de la democracia, de la independencia judicial, de la libertad ideológica y religiosa y, sobre todo, para evitar el ridículo al que nos exponemos ante la cultura democrática de otras sociedades.

En la gacetilla de mañana hablaremos de DOS APUNTES SOBRE EL DESCALABRO.

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