@ellibelaresc

Se la vio con el rostro desencajado, ese que esperaba lucir de otra manera. Tras ser humillada con menos votos que avales ha terminado por revelar su verdadera cara, incluso a quienes no habían sido capaces de verla. Su actitud en esa puesta en escena de manos enlazadas de los tres candidatos después de saberse los resultados puso en evidencia que la costurera (fontanera, felipona) nunca ha sido una demócrata o, por ser más precisos, lo es tanto como la derecha, es decir, instrumentaliza la democracia y la defiende mientras le resulta útil para sus propósitos. De ahí su rostro demudado e incrédulo el domingo electoral por la noche, su rictus de desazón, de odio indisimulado y de rabia profunda cuando se dio cuenta de que no siempre el cartero llama dos veces y de que ahora la muerta era ella. Se le vio el plumero democrático cuando se dirigió en Ferraz a los entusiasmados socialistas de a pie y ni siquiera nombró a su nuevo secretario general y cuando abandonó la sede de Ferraz antes de escuchar el discurso de Sánchez.

Nada más llegar a su feudo, que ya no lo es tanto, continúan sus malabares para conservar el poder que le queda: adelantar cuanto antes el congresillo andaluz para evitar que los sanchistas se consoliden aún más y, muy especialmente, negarse en principio a que el reparto de compromisarios sea proporcional y refleje el resultado de las primarias. Una postura que vuelve a delatar a Díaz como lo que es: una mala perdedora, una dirigente que no encaja que ni siquiera los que creía suyos la han votado (de ahí la diferencia entre votos y avales), una antidemócrata, en definitiva. Por eso, y al tiempo, veremos que Díaz hará más mal que bien al PSOE, por mucho que diga últimamente y tras una reflexión forzosa que va a apoyar en el congreso socialista a Sánchez.

Otro detalle que daba a entender por dónde creía Susana que iban a salirle los tiros, y de ahí su prepotencia y vuelos altos, lo dieron todos sus incondicionales. Zapatero se pasó toda la tarde noche del sábado haciendo de pitoniso sobre el castañazo que se iba a pegar Sánchez al día siguiente. ´Gana Susana de calle, por cuatro o cinco puntos… por lo menos´. José Bono también lo tenía clarísimo, y con la chispa, agudeza e inteligencia que cree derrochar por todo su cuerpo serrano decía que Pedro era un bluf y que no podía coser el PSOE: ´Tiene aguja pero no tiene hilo´. ¡¡¡Guau!!! Todo el PSOE oficial, toda la vieja guardia y hasta la nueva que tan satisfecha estaba por el golpe de octubre en la calle Ferraz, y en el que todos aportaron su gotita de cianuro, se ha ido ahora por la pata abajo y busca desesperadamente el camino de vuelta. El padre González, el resucitado Guerra, el editorialista Rubalcaba, el profeta Zapatero, el modisto Bono, el gestor Fernández; los nuevos Page, Puig, Vara, Lambán; los aspirantes Gómez y Carmona; el sempiterno Eduardo Madina, que ha vuelto a doblar la rodilla ante Sánchez…Entre todos pusieron en marcha el asesinato del Orient Express sin contar con los militantes, pero al final han sido estos los que les ha pasado por encima. Aplastamiento generalizado de una forma de entender el Partido Socialista Obrero Español.

Que te apoyen descaradamente todos los nombres propios de la historia reciente de tu partido, además del periódico oficial del PSOE, El País, y que te gane por más de diez puntos de diferencia aquél a quien denostabais en público y en privado tú y todos los nombres propios de la historia reciente de tu partido debe resultar tremendamente humillante. Ella, la más lista, la más socialista, la más todo de todo. Ella ha sido arrasada. Se confirma lo que se sospechaba: que lo suyo es heredar pero no conquistar. Ella, que como la bruja del cuento, le preguntaba esa noche al espejo que cómo era posible que se hayan equivocado tan estrepitosamente los militantes a la hora de depositar su voto en la urna y elegir a un tal ´nomientascariño´ como nuevo líder de los socialistas en lugar de a ella, que sin duda es la mejor.

Pero mira por dónde la victoria de Pedro Sánchez ha tenido una consecuencia inmediata y muy positiva para el partido socialista: la dimisión del impresentable José Luis Corcuera, el de la patada en la puerta y con dos cojones. La dimisión es, sin duda, una gran noticia para el nuevo secretario general, para todos los socialistas de bien, porque se quitan esa basura de su partido, e incluso para el común de los mortales que aún le recuerdan como el ministro del Interior y de los fondos reservados. Esto decía la Ley de Seguridad Ciudadana que impuso Corcuera: ´la policía podrá entrar en un domicilio sin mandamiento judicial cuando el conocimiento fundado (…) le lleve a la constancia de que se está cometiendo o se acaba de cometer alguno de los delitos que en materia de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas castiga el Código Penal, siempre que la urgente intervención de los agentes sea necesaria para impedir la consumación del delito, la huida del delincuente o la desaparición de los efectos o instrumentos del delito´. ¡Viva la libertad y los derechos!

En la gacetilla de mañana hablaremos de YO ME APUNTO A RELIGIÓN.

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