@ellibelaresc

Se está preparando la matriculación para el próximo curso y la iglesia católica empieza ya a calentar motores con campañas publicitarias que frenen la desbandada de alumnos de Religión. Ofrece argumentos a padres e hijos para ´salvar las barreras´ de los centros y contra la tendencia a la baja de la ´apasionante asignatura´, cuyas matriculaciones han ido retrocediendo un punto al año hasta la aparición de la Lomce, que con la bonificación de que esta ´maría ´ es evaluable y, por tanto, computa para la nota media, se ha recuperado considerablemente. La demanda de la materia confesional, que había caído quince puntos en una década, se ha recuperado al contar para hacer la media y obtener becas. Un dato: según el Anuario estadístico del Ministerio, en el curso 2000/01 cursaban religión en España el 83,3% de los alumnos de primaria y el 63,7% de secundaria, contando los centros de todas las titularidades. En el curso 2014/15 los porcentajes habían caído al 63% y el 35% respectivamente. Y en el curso 2015/2016 seis de cada 10 estudiantes escogen ya esta asignatura, especialmente en ESO y Bachillerato. Normal, los chicos tontos no son. Pero por otra parte me llama la atención la cantidad de padres que están dispuestos a entregar a sus hijos a los curas a cambio de que la nota de religión les suba la media. Muy moral eso no es, ¿no?

Fundamentalmente estas son las razones y los estímulos que padres y jóvenes, según los obispos, deben tener en cuenta para apuntarse a Religión: para comprender la Historia y entender cómo se ha construido el mundo; para conocer la cultura de los demás para respetarla; para saber interpretar el valor del arte y descubrir el origen de nuestras costumbres; para que crea en el amor, la tolerancia y el respeto; para que respete su entorno y la naturaleza; para tener un espacio para el diálogo y la reflexión y tener conocimientos para elegir en libertad. En definitiva: me apunto a Religión porque una educación con Religión es una formación completa. Impedir la presencia de la religión en la escuela va contra el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos (art.27 de la Constitución) y contra los derechos humanos que defienden la enseñanza de la religión (art.18 de la Declaración de los Derechos Humanos)´. De acuerdo con ello si corresponde a los padres la educación religiosa, y no al Estado, ¿por qué narices les  pagamos  a los catequistas y adoctrinadores? Es inconcebible que en un estado laico permitamos que con dinero público se financie la religión en los centros educativos, en horario escolar y que compute como cualquier otra nota a efectos académicos.

Sí, habéis leído bien los contenidos de la campaña. ¿Pero estos contenidos lectivos no se dan ya en otras asignaturas, como Historia, Ciencias de la Naturaleza, Ética, Filosofía, Literatura, Valores Éticos? ¿Con esos objetivos académicos cubiertos científicamente por otras asignaturas qué hace una materia confesional en la enseñanza? Yo creía que apuntaba a mis hijos a Religión para que supieran e interpretaran los Evangelios, el Antiguo Testamento, las enseñanzas de los Santos Padres y la Tradición, los magisterios papales y para que tomaran ejemplo de cómo viven la pobreza los obispos y cardenales. Ya veo que no.

Para la CEE, ¿dónde queda ´al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios´? Tendremos que poner en práctica la máxima que dice….´si vienes a rezar a mi escuela, iremos a pensar a tu iglesia´. Si una ley limita la libertad, hay que luchar contra ella hasta derogarla.

Y final: lo que me alegra es que si según esta secta existe el infierno (y existe: es la muerte llena de temores y remordimientos), Wert, Rouco y demás hipócritas acabarán allí.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ¡OJO CON ALGUNOS EXORCISTAS!

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