@ellibelaresc

El alcalde de Cádiz ya se justificó en una ocasión diciendo que una cosa eran las convicciones personales (iba al sarao  semanasantero con su madre) y otra las políticas. Vivencia que le respeto. Pero lo que ya es imposible que entienda, no solo por mis convicciones personales sino también por las del partido que representa Kichi, es que haya consentido que la Comisión de Honores y Distinciones del Consistorio gaditano  haya aprobado conceder la Medalla de Oro de la ciudad a la Virgen del Rosario (Patrona, Alcaldesa Perpetua y coronada reina canónicamente). La iniciativa ha sido presentada por el PP y contó con el apoyo de Por Cádiz Sí se Puede, el partido con el que gobierna el actual alcalde. También votaron a favor el PSOE y Ciudadanos. Ganemos Cádiz, marca municipal de IU se abstuvo. Más vergonzoso, imposible. Más incoherente, también. Más oportunista, vosotros, mis lectores, diréis. La propuesta, que responde a una iniciativa ciudadana promovida por unos monjes por el 150 aniversario de la proclamación como Patrona de esta imagen, ha recabado 6.000 firmas, que me parecen bien. Pero este alcalde, por coherencia laicista, debe salirse del pleno, delegar en quien quiera, y no caer en la trampa de homenajear a un leño y unas vestiduras.

Queda claro, pues, que Podemos también concede medallas a vírgenes y santos, y no se quiere enterar de los líos que le montaba al ultraconservador y opusdeísta Fernández Díaz, exministro del Interior, que disfrutaba de lo lindo en estos menesteres. Sonadas fueron las burlas y chanzas de Podemos cuando Fernández, en 2014,  concedía la más alta condecoración de la Policía Nacional a Nuestra Señora Santísima del Amor y reincidía en 2015 otorgando la Cruz de Plata de la Guardia Civil a la Santísima Virgen de los Dolores. ¿Lo entenderán los militantes de Podemos? ¿Lo justificarán porque, dirán, lo contrario hubiera sido muy impopular? ¿O poco ventajoso para conseguir votos? Obviamente conceder una medalla a una virgen no convierte a Kichi en un Fernández Díaz al completo, ni aceptar dinero saudita manchado de sangre para construir unas corbetas lo convierte en un decapitador de homosexuales y activistas, o en un maltratador de mujeres, pero tampoco ayuda a esperar de él algo diferente de lo que ya existe.

Visto lo que diariamente vemos tendremos que concluir que este país necesita una revolución del laicismo de verdad, un laicismo tan respetuoso con la religión que no se atreva a usarla como mascarada electoralista. El flamante presidente francés, Emmanuel Macron, reivindicó con orgullo el día que ganó las elecciones en Francia la protección del laicismo como una de las claves de la democracia, y cito a la periodista Cristina Espinoza con la siguiente reflexión: ´Con Franco se moría la semana santa, de triste que era; al Rocío iban los lugareños con sus zahones y sus guitarras a contar las estrellas que salen nuevas en mayo; los españoles por la gracia de Dios se murieron por fin de flebitis y cuando todos suponíamos que los crucifijos iban a desaparecer de las escuelas y los militares de las procesiones y los curas de los cuarteles, pues llegan los socialistas y los comunistas y los poscomunistas y las Plataformas Asamblearias Por Mi Vecina la del Primero Izquierda Si Se Puede (PAPMVPISSP) y aquí lo que tenemos es una orgía de costaleros, pregoneros, capataces, hermanos mayores, hermandades, peregrinos, medallas y vírgenes de toda laya a las que son devotos los alcaldes Kichis y las presidentas Susanas, pasándose por la “espesura” (sic) la Constitución´.

Lo de Kichi no tiene disculpa, y no la tiene ni porque la petición parta del ‘pueblo’ (una captación de firmas de una congregación religiosa), ni porque él sea el alcalde de todos los gaditanos. Gobernar es tomar decisiones, y eso incluye negarse a ciertas cosas a pesar de no gustar a todo el mundo, o en caso de duda (y la duda debiera ser constante), consultar al pueblo para no decidir por él. Pero es que además en este asunto tenía la justificación muy fácil incluso sin consultar nada, porque en Podemos y sus satélites se presupone que el laicismo va de suyo. Y hasta la aconfesionalidad institucional está refrendada por la Constitución. Ya puestos, por poder, incluso podía haber salido limpio de su negativa apoyándose en su carácter de cofrade, y en la responsabilidad institucional, por ejemplo con un simple: ´a pesar de ser creyente y devoto practicante, no puedo involucrar al ayuntamiento en estos menesteres´. Así que si ha votado a favor es porque le ha salido de las narices, y no hay defensa que pueda resultar creíble.

Termino esta gacetilla invitando a los interesados en el tema a que lean este artículo de Juan Carlos Monedero. Lamentable y vergonzoso que diga lo que dice. Que justifique a Kichi con argumentos tan mediocres y miserables:

http://blogs.publico.es/juan-carlos-monedero/2017/05/28/ay-va-la-virgen/

Por cierto: El Monstruo de Espagueti Volador ya tiene más firmas que la Virgen del Rosario. ¿Y ahora, qué?

En la gacetilla de mañana hablaremos de RELIGIÓN EN LA ESCUELA ¿EVALUABLE?

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