@ellibelaresc

Es imposible que pueda entender cómo cierta oposición que se declara abiertamente laicista y aconfesional a la hora de defender unos postulados que a tanta gente interesan se vuelvan atrás o se muestren mediocres y tibios.

Estamos hablando en este caso de la asignatura Religión que, tras la implantación de la ley Wert, se imparte en los centros de enseñanza y, lo que es también muy grave, es evaluable y cuenta para nota. La asignatura tendría sentido como cultura si en lugar de adoctrinar sirviera para hacer una exposición de la Historia de las religiones. Pero no es así. Los curas y catequistas encargados de su ´docencia´ la califican muy favorablemente para, de este modo, granjearse el favor de los estudiantes que huyen de otras asignaturas con mucho más rigor y, a la vez, asegurarse su puesto de trabajo. Anualmente siete de cada diez alumnos –o sus familias– optan por la asignatura de religión en los centros educativos. El curso pasado fueron concretamente un 63%, según datos recabados por la Conferencia Episcopal: más de 3,6 millones de alumnos. Una inmoralidad, cuando hay tantísimas cosas que aprender.

Frente a este problema la oposición, en los pactos que se prevén para la reforma de la Ley de Educación, no va a aceptar que la Religión continúe siendo una asignatura evaluable que puntúa para la media. Apuestan porque la asignatura se oferte como optativa sin que cuente la nota para el expediente académico de los estudiantes. PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos coinciden en que la materia no puede continuar siendo parte de la oferta obligatoria y computable en Primaria y Secundaria, como introdujo el PP al redactar la ‘ley Wert. Se quedan cortos. La asignatura debe relegarse a la catequesis de las familias que así lo deseen para sus hijos, pero no en un centro de enseñanza que tiene otros fines y objetivos. La Religión debe salir, al menos, del horario escolar y no restar horas a otras materias de raíz científica o humanista. La educación en la red pública  y la concertada sostenida con dinero público debe ser laica, y quien no lo vea así, que renuncie al concierto, que sería lo más legal o que los padres que así lo soliciten para sus hijos  paguen el adoctrinamiento de su bolsillo. La Religión (todos los credos) en las Iglesias, Mezquitas o Sinagogas y en casa de cada cual, no en la escuela.

El PP todavía no se ha definido sobre el tema, pero nos lo podemos imaginar. Nos podemos imaginar qué va a responder y cómo va a pedir consejo a la Conferencia Episcopal para exponerle la cuestión y no enfadar a los obispos, que opinan que la Religión se debe blindar en la enseñanza, y también la situación de los más de 25 000 profesores de religión –elegidos por la iglesia, pero pagados por el Estado– y los conciertos de los colegios católicos. Piensan los fucsias para sus intereses y defienden que ´el hecho religioso es algo positivo, y que su presencia forma parte intrínseca de la cultura y la sociedad española´. ¿No os parece una obscenidad pagar a tal cantidad de adoctrinadores con dinero público? Y es más: los profesores los eligen los obispos y si se salen del camino los despiden los obispos pero paga el Estado el despido. Negocio redondo.

¿Qué oposición es esta? ¿Por qué no ponen como exigencia que la religión salga de las aulas? Quien esta gacetilla escribe sí está a favor de que en la escuela se estudie Historia de las Religiones porque desde una perspectiva histórica, filosófica y cultural las religiones son fundamentales para poder comprender como se conformaron y evolucionaron las diferentes culturas y sociedades. Desde la aparición de las primeras religiones animistas en grupos de cazadores y recolectores, pasando por el politeísmo de las sociedades agrícolas, hasta el surgimiento de las religiones dualistas y monoteístas, las religiones han sido, y son, una forma de establecer normas y comportamientos en grupo en una época anterior a la existencia de las ideologías por un lado, y del pensamiento científico por otro. No se debería tratar en la escuela de adoctrinar sobre el hinduismo, el budismo, el islamismo, el judaísmo, las religiones precolombinas, el panteón egipcio, griego o romano, el zoroastrismo, o los cristianismos ortodoxos, protestantes o católicos, sino de conocer el contexto en el que surgieron y cómo influyeron, e influyen, en el derecho, la moral, la cultura, la economía o en los conflictos y geopolítica en distintas sociedades.

En España es imposible un pacto educativo, la derecha confesional y fascistoide nunca lo va a permitir si no es con sus ´valores´ por delante. Solo hay una forma de que la hipócrita mayoría católica quiera un estado laico: que sean minoría, porque mientras puedan tener absurdos privilegios los mantendrán ya que saben que la Religión es la mejor arma de control de las clases dominantes.

En la gacetilla de mañana hablaremos de SEGUIMOS INSISTIENDO.

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