@ellibelaresc

Comentábamos en una gacetilla anterior (´Kichi´ también condecora a vírgenes) la lamentable decisión de un alcalde, el de Cádiz, de seguir la estela, pasión, devoción y afición del anterior ministro del Interior, Fernández Díaz, a condecorar vírgenes y halagarlas con la medalla de oro de la ciudad. Hecho, por lo menos inconsecuente, de quien por su trayectoria se le considera, presuntamente, laicista. Hoy volveremos de nuevo al tema.

En la página web del ayuntamiento de Cádiz, Delegación de fiestas, se cuelga el siguiente texto que da fe de la intervención milagrosa de su patrona:  ´[…] la intervención milagrosa de la Santísima Virgen del Rosario en las epidemias de 1681 y 1730 motiva que en 1755, en el terremoto de Lisboa que se dejó notar con bastante fuerza en nuestra ciudad, donde los gaditanos asustados corrieron hacia la puerta del convento de Santo Domingo para que los dominicos sacaran procesionalmente a la Virgen para parar la fuerza del mar, el Excmo. Ayuntamiento de la ciudad, nueve días después, tuviese a bien nombrarla Patrona y Protectora de la Ciudad de Cádiz´.

Cuando suceden hechos como el que estamos comentando es mucha la gente que se rebela y levanta las manos al cielo preguntándose cómo es posible que dos fuerzas como Podemos y el PSOE,  que tan firmemente sostienen el laicismo en la gestión institucional, se desmarquen tan incoherentemente de lo sostenido.

¿Por qué los partidarios del laicismo no cambiamos de táctica? Estoy de acuerdo en este caso con el periodista Miguel Sánchez-Romero: Criticar el otorgamiento de la medalla a la virgen arguyendo que el Reglamento de Honores y Distinciones que regula estas concesiones exige que los destinatarios sean ´personas físicas o jurídicas´ y que ninguna de esas dos condiciones se dan cita en la Virgen del Rosario es un error estratégico. Para el laicismo resulta mucho más ventajoso invertir la carga de la prueba: dado que le ha sido concedida una medalla que solo puede concederse a personas físicas o jurídicas, es lógico deducir que la Virgen es una de las dos cosas, si no las dos al mismo tiempo. Una vez que la virgen ha quedado convertida en sujeto desde el punto de vista de la ley, y sometido por tanto al imperio de esta, es el momento de la política. O, lo que es lo mismo: entre discutir con  alguien sobre si existe o no la virgen o poderla citar a una comisión de investigación, prefiero lo segundo […] pero hemos de tener en cuenta que, a partir de la concesión de la medalla, la Virgen, a la que me referiré a partir de ahora como Ciudadana Del Rosario, ha perdido la obligada inmunidad que le confería su carácter de deidad etérea y, a efectos legales, es una más de nosotros. Ahora sólo queda hurgar en su biografía porque si la Virgen es solo una, ¿por qué tantos nombres? Virgen del Rosario, Virgen del Rocío, Virgen del Carmen… ¿No resulta extraño ese empeño en presentarse bajo tan distintas y variadas denominaciones?  ¿Hay que ser comisario jefe de la UDEF para sospechar que esas advocaciones podrían ser, en realidad, empresas pantallas? ¿No merece el pueblo de Cádiz una comisión que aclare el entramado societario de su alcaldesa perpetua? ¿No es razonable citar a la Ciudadana Del Rosario como compareciente en esa comisión? Por eso, mirándolo bien, la concesión de esta medalla es una bendición para el laicismo.

Imaginemos que se cite a la virgen a comisión. En ese caso, las circunstancias también juegan a favor de nuestro laicismo. En tiempos en los que el uso de coche oficial se ha convertido en epítome del derroche del dinero público,  la Virgen del Rosario, no se sabe si por pereza o por una dependencia severa, necesita para moverse –según relación del Obispado de Cádiz- no menos de cuarenta costaleros a los que precede una cruz parroquial, una bandera concepcionista escoltada por seis faroles, cuatro cerifarios, un pertiguero, dos turiferarios,  la Asociación de Señoras de Santa Bárbara, las Damas de la Inmaculada, la Hermandad de Nuestra Señora de los Desamparados, la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima de la Victoria, la Hermandad del Santo Ángel Custodio, un Coronel Jefe del CEFOT nº 2 del Acuartelamiento de Camposoto, un Coronel Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil y una banda de música, o dos si el Coronel de Camposoto tiene un día flamenco –esto último no lo dice el Obispado pero cualquiera que haya conocido a un Coronel de Camposoto sabe que es así. Todo un lujo. Todo un derroche casi casi cercano a la imputación.

Lo dicho, esta medalla es un chollo y con el tiempo, tal vez, veremos a Kichi  instalado en el consejo de administración del cielo. Pero de donde seguro no se va a librar es del carnaval del próximo año. Allí será mofa, befa, escarnio y risión de comparsas y de la chirigota: ´El que perdió el oremus y se encomendó a la Vihen, por si acaso´. Nos vamos a reír.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ROUCO DESCALIFICA AL PAPA.

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