@ellibelaresc

¿Alguien conoce alguna razón presentable que justifique el apoyo al PP? ¿Alguien puede explicar por qué el PP actúa como si tuviera un seguro de impunidad?

En días pasados nos hemos tragado un nuevo escándalo del PP. El Tribunal Constitucional ha tumbado el decreto-ley de amnistía fiscal de 2012 y lo que es más grave: ha sentenciado que con esa medida el Gobierno ´abdicó´ de la obligación de que todos los ciudadanos contribuyan al sostenimiento de los gastos públicos. Son palabras gravísimas. Pero no pasa nada. Montoro ´sigue gozando de la plena confianza del Gobierno´. Por supuesto, porque  ese decreto no fue responsabilidad de Montoro  sino de Rajoy.

¿Por qué el comedimiento del TC al no ordenar que los que se beneficiaron de la amnistía devuelvan el dinero? Dice el TC que una orden en este sentido generaría ´inseguridad jurídica´, según la cual los caraduras que se acogieron a la ley que en ese momento estaba en vigor no tienen que sufrir las consecuencias de que ahora sea declarada nula. Pero somos muchos los que pensamos que de inseguridad, nada. Que la clave para entender tanta moderación ha de estar necesariamente en la lista de las personas que se acogieron a la amnistía. No en los Rato, Bárcenas, Pujol y demás corruptos ´excelentes´ sino en los otros, los que siguen protegidos por un anonimato que ahora más que nunca es injustificable. Nombres seguramente destacadísimos del universo del poder económico, gentes a las que Rajoy no se atreve ni a rozar y menos a exigirles que paguen las millonadas que hace años se les perdonó.

Una sospecha tengo en el aire. La causa ha dormido en el TC durante cinco años. ¿Por qué tanto tiempo? ¿No podría ser que  Moncloa y Montoro sabían que el decreto-ley era inconstitucional pero que no importaba: se aplicaba y luego, si pasa el tiempo, no habría marcha atrás, aunque les llamaran de todo? Montoro debería haber dimitido en cuanto se conoció la sentencia, como hizo Corcuera cuando el TC le tumbó la ley de la patada en la puerta. Pero ya no hay vergüenza. En lugar de eso, el ministro acudirá al Congreso a reírse de nuevo de los contribuyentes. Le aplaudirán los del PP, puede que lo reprueben el resto de grupos y Mariano Rajoy avalará su política de amiguetes. Hasta que el ministro pague por lo que ha hecho, bien con su dimisión, bien con la destitución no fulminante por parte de Rajoy, a los ciudadanos nos queda la satisfacción de saber que teníamos razón y el derecho al pataleo, el único que no nos han recortado.

Pero no pasa nada. Escándalo cerrado. A Rajoy lo único que le importan son los hechos. Y para un hombre como él, que lleva toda la vida resistiendo al límite, estos no le son del todo desfavorables. Al menos hoy por hoy. Por eso la sensación que tenemos es la de que el PP de Rajoy gobierna y desgobierna, corta, manipula y teje las redes que le convienen sin grandes escrúpulos   porque puede y le dejan. Y en el PP lo saben. Están sufriendo más incomodidades que en otras épocas pero la seguridad con la que despliegan una y otra vez sus ardides evidencia que no sienten ninguna intranquilidad. Lo que bien pensado es lo que más intranquiliza. Moix, Maza, el ministro Catalá, los movimientos de Cifuentes y toda la mierda que atesoran es calificada por Rajoy como meros chismes.

Nos faltan palabras para expresar el desgarro que ocasiona el deterioro ético al que ha llegado la España del PP. Ningún argumento por sí solo explica cómo se sostienen sus niveles de desfachatez. Y sin que ni siquiera afecte al Gobierno de Rajoy, el primer presidente que habrá de testificar en un caso de corrupción. Hay una respuesta clara: porque pueden. Y pueden porque hay muchos colaborando en la empresa. Y en el PP lo saben. No temen cambios. Existe como un seguro de impunidad. ¿Habéis visto, por citar un ejemplo, el respeto que infunden las críticas en RTVE? Siguen en su tónica como si nada ocurriera. El PP sabe que sus escándalos se tapan con otros nuevos. El problema hoy en el PP no son ramas podridas, es el árbol el que está enfermo.

En la gacetilla de mañana hablaremos de EL ROBO DEL SIGLO.

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