@ellibelaresc

Estos sinvergüenzas lo tienen todo controlado, y lo que más me fastidia es que lo llevan a la práctica, impunemente, con mi dinero y con opacidad. Ahí tenemos a ocho ministerios del Gobierno de Rajoy pleiteando en la Audiencia Nacional contra el Consejo de la Transparencia, un organismo del propio Gobierno. Van a los tribunales porque quieren ocultar cómo reparten la publicidad institucional: ese dinero público que algunos políticos administran como si fuese de su propiedad.

Aquí no vamos a negar la necesidad de cierta propaganda institucional encaminada, por ejemplo, a salvar vidas en las carreteras (DGT), o para prevenir del maltrato de género, o para que el Estado ingrese más dinero del que invierte, como consigue la publicidad de Loterías. El problema no está en la publicidad institucional, sino en los criterios con los que se reparte: un abuso casi constante que se esconde tras la falta de transparencia. En muchos casos, la publicidad no depende de tu audiencia, sino de cómo te portes con el político de turno, que decide con arbitrariedad y utiliza el dinero de todos para alimentar su propia red clientelar.

Gravísimo es el ambiente de corrupción que, sabemos,  atesora el PP en todos los ámbitos. Hace unos días nos hemos enterado, gracias a al periódico El Diario, de que la corrupción política también se ha extendido a determinados medios de comunicación: durante la legislatura 2011-2015, con Esperanza Aguirre e Ignacio González como presidentes autonómicos, Metro de Madrid invirtió el 60% de su presupuesto para publicidad en prensa en un solo periódico: La Razón. Diez veces más que la suma de lo que invirtió en El País y El Mundo, pese a que estos últimos tienen muchísimos más lectores que La Razón. El círculo podrido se cierra cuando González deja de ser presidente y ficha como columnista, con un precio fuera de mercado (4.500 euros al mes por dos artículos), por el diario que dirige Marhuenda. O cuando Esperanza Aguirre dejó la presidencia de Madrid y fichó con un sueldo estratosférico como columnista del ABC. Por eso no sorprende ver y escuchar al director de La Razón convertido en jefe de prensa del PP en cualquier tertulia televisiva o radiofónica.

Todo ello pone de manifiesto que determinados medios de comunicación de carácter marginal, sin apenas ventas y con muy poca publicidad, no sobreviven por arte de magia, sino gracias a un sistema de financiación gubernamental. Es decir, que todos estamos pagando periódicos como La Razón o ABC y emisoras como Intereconomía o Libertad Digital. El Canal de Isabel II pagó casi 600.000 euros en anuncios a NuevaTelevisión.com, un digital irrelevante pero que tenía como impulsor al tertuliano y exportavoz del Gobierno de Aznar, Miguel Ángel Rodríguez, y 141.013 euros a ElPulso.es, una web desconocida fundada por una exsocia de una expresidenta de Telemadrid nombrada por el PP que se presentaba como un diario de actualidad y cultura con opiniones de expertos en las más diversas materias, pero no computa en ninguno de los medidores de audiencia que las agencias publicitarias toman como referencia para insertar sus anuncios. En la actualidad elpulso.es sigue activa, dirigida por un religioso que es profesor en la Universidad de Navarra.

Gracias a estas inversiones publicitarias se entiende mucho mejor por qué fallaron los controles en Madrid. Por qué el PP de Madrid del tamayazo, de la Gürtel, de la Púnica, de la Lezo, de la gestapillo y de Fundescam pudo manejarse durante tantos años con total impunidad. Cierta prensa cobraba muy bien por callar. ´O tienes controlados los aparatos del Estado y los medios de comunicación o estás muerto´, decía Ignacio González. Tenía toda la razón.

Nota final: Se ha publicado una nueva lista de gente que ´incomprensiblemente´ no paga a Hacienda (quisiera saber por qué la Agencia no les embarga todo y les permite deber).Lo que deben a Hacienda los grandes morosos daría para pagar el 85% de las prestaciones de desempleo. También se podría pagar toda la inversión pública recogida en los Presupuestos, que asciende a 12.867 millones, y todavía sobrarían otros 2.533 millones

En la gacetilla de mañana hablaremos de BURRADAS DE OBISPOS CATÓLICOS.

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