@ellibelaresc

¿Por qué no vamos a seguir comentando la inapropiada concesión de Kichi de la medalla de la ciudad a su patrona y reina virgen del Rosario y de las impropias declaraciones de ´su jefe´ en Madrid? El líder de Podemos ha justificado la decisión del alcalde de Cádiz en una entrevista con Diario de Cádiz. Esta es la explicación/justificación de Iglesias a preguntas del rotativo gaditano: ´Admito que cuando me enteré no entendía nada y tuve que llamar a Kichi para que me lo explicara. Para alguien de Madrid suena raro y no encajaría en otros ayuntamientos que gobernamos. Pero él me convenció. Me habló del carácter de dignidad popular que significaba esa Virgen y que en una ciudad como Cádiz, con esa tradición anarquista y liberal, esa Virgen, tan vinculada a las cofradías de pescadores, no va unida al conservadurismo que nos podría parecer desde fuera. Yo creo que Kichi lo ha manejado de una manera muy laica en el sentido de que se trata una muestra de respeto a los sentimientos populares demostrando que hay que convivir con distintos pareceres y tradiciones. Los urbanitas de izquierda tenemos que aprender a respetar esas tradiciones tan arraigadas en el pueblo´, ha concluido. Y yo también: de vergüenza, para que nadie nunca jamás los vuelva a votar. Son unos deslenguados oportunistas. Solo ven la paja en ojo ajeno, y cuando es en la propia ya veis con que dialéctica ponzoñosa y carroñera lo solucionan. Y que no me vengan con pamplinas. Pablo Iglesias es lo suficientemente inteligente para salirse por la tangente: podría haber dicho que no comprendía la decisión de Kichi y no hubiera pasado nada. Pero no. No la ha dado la gana. Por eso nos remitimos a los reproches que en su día recibió el ex ministro de Interior Jorge Fernández Díaz por condecorar a dos Vírgenes: la Santísima Virgen de los Dolores de Archidona (Málaga), con la Cruz de Plata de la Guardia Civil, y Nuestra Señora María Santísima del Amor, con la Medalla de Oro al Mérito Policial. Crítico fue entonces, con razón, Pablo Iglesias. ¿Por qué no ahora?

Aceptemos que Pablo Iglesias está sometido a una presión mediática difícil de sobrellevar, que ha sido criticado sin argumentos políticos y hasta la extenuación, que estar en el punto de mira permanente es tener todas las papeletas para que cualquier metedura de pata no solo se vea, sino que se sobredimensione. Pero no hay nada políticamente más sugerente que decir la verdad, aunque te saque del discurso preconcebido y precisamente por ello. Y no hay nada más constructivo, y que al final vaya a ser más admirado, que el ejercicio de la autocrítica, pues denota humildad, generosidad con esa verdad que se busca, libertad por encima de lo que presuntamente conviene y tantas veces no es así. Es el caso de Kichi y la medalla a la Virgen del Rosario. Y de él pueden extraerse conclusiones que van más allá de la anécdota. Como puede ser que una cosa es respetar ciertas tradiciones, que sí, y otra es condecorar Vírgenes, que no.

¿Cómo entender que los urbanitas de izquierdas tenemos que aprender a respetar las tradiciones tan arraigadas en el pueblo? ¿Y cuando condecora Fernández Díaz, no?  Cometen un error los políticos que aparcan las ideas porque quieren contentar a más personas, susceptibles de ser votantes.

Los morados, pensábamos mucha gente, serán nuestra última esperanza. Verás como estos sí que sí le dicen a la Iglesia lo que hay que decirle, todo lo que el socialismo esquinado y pactista no se atrevió a decirle, todo lo que tantos alcaldes de Izquierda Unida esquivaron prudentemente en materia de Vírgenes, Romerías, Custodias, Procesiones y Sinpecados. Pero, ay, también Podemos ha vendido su fe laica por un puñado de votos. Justificándose en vanos argumentos sobre la religiosidad popular y agarrándose al clavo ardiendo del respeto a la genuina devoción del pueblo soberano, Podemos ha hecho lo mismo que viene haciendo el resto de la izquierda desde hace 30 años: pactar con la realidad para no perder votos antes que intentar cambiarla siendo coherente con las propias ideas.

El sofista Juan Carlos Monedero viene a sostener que las Vírgenes condecoradas por los otros son malas pero las condecoradas por Podemos son buenas: ´Porque la Virgen de los humildes, aun siendo cierto que trabaja más tiempo para los poderosos que para los pobres, ayuda a que los golpeados imaginen la vida un poco menos miserable. Y eso, nos guste más o menos, hay que respetarlo´. Como en Roma lean su artículo, igual le promueven un proceso de beatificación. Podemos ya no podrá ponerse estupendo en materia de laicidad o aconfesionalidad del Estado. A ‘Kichi’, sencillamente, le ha faltado coraje al suponer que le habría sido imposible explicar a sus votantes marianos su razonable posición contraria a la medalla.

En la gacetilla de mañana hablaremos de UN ACTO DE COBARDÍA.

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