@ellibelaresc

El pasado lunes 10 de julio el PP ha querido recordar a Miguel Ángel Blanco, el concejal que ETA secuestró y asesinó con muerte programada hace 20 años. El presidente del Gobierno y líder de los populares, Mariano Rajoy, ha encabezado el homenaje. Una lona con su imagen ha cubierto  la fachada de la sede nacional del partido.

Cuando el PP organiza este tipo de actos cree que todo el mundo tiene que participar en ellos, y si no lo haces, malo. El ministro de Justicia reprobado por el Congreso, Rafael Catalá, ha tachado de mezquina a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, por no permitir que el PP pusiera una pancarta en la fachada del Ayuntamiento que recordara este evento. Y Cristina Cifuentes ha arremetido contra la alcaldesa señalando que esta decisión  retrata ´bastante la talla moral´ de la política. Mejor no decir nada.

Carmena, por su parte, sostiene que desprender una pancarta del concejal asesinado en el Ayuntamiento ´supondría destacar a una víctima por encima del resto´. Y tiene toda la razón del mundo, a pesar de haber rectificado después de estas declaraciones dios sabe con qué presiones y amenazas.

También la omnipresente en estos actos, tan en su papel protagonista, la hermana de Miguel Ángel, volvía a las suyas y en un nuevo ejercicio de vivir de la sopa boba acusa a Carmena de sumarse al ´silencio cómplice´ de ETA por no desenrollar una pancarta de su hermano. ¿Silencio? Silencio es cuando ella, como presidenta de la Fundación Miguel Ángel Blanco, calla que, según la Policía, el PP y la trama Gürtel facturaran gastos de campañas electorales a través del Instituto Miguel Ángel Blanco. El informe de la Policía deja claro que se trataba de una práctica habitual del PP. Eso sí que es un homenaje, pero el que debieron de pegarse algunos del PP a costa de la memoria de la víctima de ETA.

Según informes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), el Partido Popular utilizó fundaciones, como la de Miguel Ángel Blanco o FAES, para pagar actos políticos que tenía que haber abonado la propia formación política. Hasta 600 000 euros en 5 años fueron pagados sin ningún tipo de justificación por estas fundaciones con facturas falsas. De esta manera entre 1999 y 2004 la empresa Special Events organizó decenas de actos y congresos del PP que fueron cargadas a fundaciones afines al partido, como el Instituto Miguel Ángel Blanco, Fundescam y la mencionada FAES. Así concluye la Policía, que pone de nuevo contra las cuerdas a Génova.

Rechazamos, como es público y notorio, todo tipo de violencia. Y también rechazamos el populismo del PP, ese que tanto explota cuando quiere referirse a otros partidos. Pero en esta ocasión el Partido Popular también tendría que haber hecho saber a sus ´millones de votantes y simpatizantes ´que la víctima de ETA fue utilizada por el PP para ´otros actos´.

Pero no pasa nada. Todos los días amanecemos con una nueva barrabasada del PP. Y tan tranquilos. El pueblo lo entiende y prueba de ello, dice Rajoy, es que nos votan. Pero el PP tendría que saber, lo sabe pero no le interesa, que generar, promover y amplificar estas polémicas artificiales no contribuye  precisamente a aunar esfuerzos contra la que fue una de las peores lacras en España. Poco se puede esperar de un partido que nunca ha condenado la dictadura franquista y que considera que en la Guerra Civil no hubo ni buenos ni malos. Un partido y fundaciones/asociaciones afines que siempre han pretendido apropiarse del dolor de las víctimas para conseguir rédito electoral. Ellos sí que son mezquinos, miserables y cómplices.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LA LETRA PEQUEÑA DE LOS PGE.

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