@ellibelaresc

La Iglesia Católica constata día a día que los contenidos de su fe (dogma, vida sobrenatural, moral y liturgia) son de manera inexorable obviados en la práctica por gran parte de los que se autocalifican de católicos.

Ante ello se ha enrocado en torno a tres ejes de actuación. La sobreabundancia de actos religiosos de oropel: romerías, procesiones, actos castrenses y demás atavismos idolátricos. La práctica parasitaria de las arcas públicas a través de subvenciones, exenciones fiscales, inmatriculaciones, etc. Y en último lugar ejerciendo una intromisión en los expedientes de los alumnos de primaria y secundaria a causa de las clases de religión y la validez de su puntuación como si de otra asignatura se tratase.

Por otra parte, multitud de sedicentes militantes y cargos públicos de la izquierda que olvidando la influencia de la Ilustración en la génesis de la izquierda acogen en las instituciones a imágenes religiosas, participan en procesiones, romerías y otros fastos religiosos con la argumentación de que la religiosidad popular debe tener acogida en las instituciones de un Estado que, precisamente, carece de religión oficial.

Parece como si la palabra ´popular´ fuese en sí misma un salvoconducto para transitar por la inconsecuencia. Porque el problema en cuestión reside en la normalización del Estado de Derecho en el que las iglesias y las confesiones religiosas forman parte de la esfera de lo privado.

¿Son posibles unas instituciones públicas laicas en nuestro país? Sería lo deseable, pero de momento ni la derecha rancia del PP y Ciudadanos, ni la pseudoizquierda de PSOE y Podemos están por la labor. Más pendientes del voto que consiguen con las declaraciones populistas de religiosidad que de dar la cara y coger el toro por los cuernos. Sobre todo la izquierda debe ser valiente y probar de dar el paso. Seguro que sus malos augurios no se cumplían. Hay que situar a las iglesias en el lugar de las demás manifestaciones culturales, filosóficas o filantrópicas. Es decir, justamente en su sitio. Lo que ocurre es que la Iglesia Católica española está muy mal acostumbrada tanto por tirios como por troyanos.

En la gacetilla de mañana hablaremos de DAR POSADA AL PEREGRINO.

Anuncios