@ellibelaresc

El comentario lo hacemos no porque el protagonista sea gay sino por la profesión que ejerce y la opinión manifiesta y antievangélica que la iglesia católica tiene de la homosexualidad.

Informan los medios que la policía vaticana ha irrumpido en días pasados en una orgía gay con drogas en el apartamento de un sacerdote que trabajó como secretario del cardenal Coccopalmerio, que ocupa el cargo del presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos. La policía tuvo que intervenir después de varias quejas de los vecinos por el escándalo de los coches que no dejaban de llegar con estruendo y aparato sonoro al guateque. El cura fue encontrado infraganti cuando mantenía relaciones sexuales con varios hombres en uno de los edificios de la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, lo que anteriormente se conocía como la Santa Inquisición. Los agentes intervinieron un vehículo de lujo con matrícula de la Santa Sede que supuestamente habían usado para transportar drogas. El funcionario sacerdotal organizador de la fiesta gay fue enviado primero a un hospital para desintoxicarse y después, como es práctica habitual y cínica, a un retiro espiritual en un convento italiano. Salir del sagrario siempre ha sido algo más fácil que salir del armario, que por algo los curas llevan falda. Probablemente lo del tercer género lo inventaron ellos, en dura competencia con los clanes escoceses.

Dicen ciertas fuentes que el cardenal Coccopalmerio ha quedado muy afectado con este escándalo de grandes proporciones. Aunque en el Vaticano nadie se cree que no supiera nada porque, según cuentan, solían trabajar juntos hasta bien tarde. También se rumorea que, teniendo en cuenta sus 75 años, la edad canónica para la renuncia, el papa Francisco ha decidido acelerar su retirada. Y para más inri también se comenta que el sacerdote detenido había sido propuesto por el cardenal como obispo de alguna diócesis, aunque, claro está, esta puerta se le ha cerrado definitivamente. ¿O no? Hechos peores se están viendo que afectan a esta secta que goza de inmunidad diplomática y divina y no pasa nada.

Se han visto escándalos como los de George Pell (que analizábamos en la gacetilla de ayer), Keith O´Brien, Marcial Macel y Bernard Francis Law, por citar a individuos de alto rango dentro de la católica, y no pasará nada. Así es la justicia divina.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LA JUSTICIA NO SE OLVIDA DEL COÑO INSUMISO.

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