@ellibelaresc

Me había propuesto no hablar nunca más de este personaje, pero no he podido resistir la tentación, y espero que esta sea la última vez.

Quien viera las sesiones del Congreso, en vivo o por televisión, durante los dos días de la reciente moción de censura tuvo la suerte de presenciar en directo un resumen perfecto del momento que vive la política española. No, no me refiero al brillante discurso de Irene Montero, ni a las réplicas grises de Mariano Rajoy o al irregular mensaje de Pablo Iglesias. Hablo del sutil detalle que refleja el estado de nuestra política, la realidad de nuestro Gobierno, el nivel de un partido líder. Hablo de la sonrisa de Rafael Hernando. No en su alegato de clausura, cara de vinagre, machismo y sucesión de mentiras. No. En su sonrisa de antes y después de esos ladridos finales. Esa sonrisa repugnante, a veces despectiva, en ocasiones cínica, siempre engreída y soberbia. Una sonrisa que en realidad es una burla. El gesto del que tiene la sartén por el mango, mira a su alrededor y piensa: ´¡Que os jodan´. La risa del que se siente superior, del que se sabe intocable, del que disfruta con aquello que al resto nos estremece: los recortes, el paro, la pobreza energética, los contratos basura, las colas en la sanidad, la corrupción… Hernando se permite esos lujos indecentes porque se sabe protegido por el poder, por la oligarquía, por la prensa, por la justicia, por la ignorancia de un país que cada vez es más desigual, más injusto, peor. El individuo carece de vergüenza, con lo cual es capaz de burlarse con igual gracejo de un desahuciado que de una anciana que busca a su padre en una cuneta. Es el tipo capaz de decir en el Congreso de los Diputados y sin ruborizarse  que ´el PP es un partido honrado, decente y honesto´.

Impresentable cuando en su intervención habló de ´la relación´ entre Irene Montero y Pablo Iglesias, confundiendo el órgano constitucional que representa al pueblo español con un plató de Telecinco. Quería provocar con este comentario machista a Pablo Iglesias que, inteligentemente, no entró al trapo, y despachó con rapidez e higiene a un portavoz popular que se fue con el rabo entre las piernas. Eso sí, aplaudido a rabiar entre la bancada de los Populares. Faltaría.

Un tipo tan impresentable tendrá que ir recogiendo las tempestades cuyos vientos va sembrando. ADADE , la acusación popular que consiguió que Rajoy declare ante la Gürtel el 26 de julio, exige al polémico portavoz que repare su honor por tildarles de ´especie de Manos Limpias´ , el pseudosindicato de ultraderecha que fue desarticulado en 2016 junto a Ausbanc y cuyos líderes fueron detenidos acusados de enarbolar una organización criminal dedicada a la extorsión.

El 19 de abril, 24 horas después de conocerse la citación de Rajoy, Hernando convocó una rueda de prensa donde atacó a ADADE asegurando que ´es el Ausbanc del PSOE porque buscan beneficio político a través de los tribunales´, y en  una entrevista en TVE Rafael Hernando se quedó bien a gusto acusando a la Asociación  de ´intentar orientar las decisiones de los jueces y de estar todo el día enredando en los tribunales´. Ya lo veis, al refrán: ´Piensa el ladrón que todos son de su condición´.

ADADE pide que ´las gravísimas acusaciones sean sancionadas y se condene a Rafael Hernando a que difunda la sentencia  a su costa por los medios de comunicación que amplificaron las palabras del portavoz. Asimismo, piden que Hernando se haga cargo de las costas del juicio y una indemnización que, a pesar de que alcanzaría ´cifras verdaderamente importantes´, será suficiente con una cantidad simbólica de 1.000 euros puesto que lo que les preocupa es la restauración de su honor.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LOS NIÑOS DE LA PRIMERA COMUNIÓN.

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