@ellibelaresc

Nos lo habían vendido como lo definitivo para ver y constatar la mierda del PP. Pero aun siendo cierto el contenido, y obligatorio que el ciudadano sepa quiénes nos gobiernan, no se había podido ver el documental en ninguna televisión del país. Ha sido hace unos días que hemos podido ver ´Las cloacas de Interior´ a través de la TV3, y en días sucesivos en otras terlevisiones. No nos ha defraudado. No te lo pierdas. Ochenta  minutos es la duración del documental y puedes aprovechar el ocio de la siesta de este caluroso verano para ponerte de malhumor, pero muy bien informado.

Las cloacas de Interior’ plantea la cuestión de la legitimidad y la justicia en un Estado democrático después de las interrelaciones descubiertas entre las estructuras de separación de los poderes y los mecanismos de complicidad utilizados. Repasa también las malas prácticas y la corrupción en el Ministerio del Interior a partir de las grabaciones entre el ministro Jorge Fernández Díaz y Daniel de Alfonso que reveló el diario Público en junio de 2016. Desvela una red de intereses y corruptelas que va más allá de la persecución a los enemigos políticos; configura una trama de favoritismos y corruptelas que implica a policías, jueces, fiscales y empresarios: una estructura dentro del estado que ofrece sus servicios a los más poderosos. Es un relato de la guerra sucia, exponiendo los hechos y enmarcándolos en un contexto histórico.

Como era de esperar para El Mundo ‘Las Cloacas de Interior’ es un mal documental. Es antitelevisión. Es tener un material en bruto potente y no saber (o no querer) darle forma. Es lanzar la piedra y esconder la mano. Como las malas películas de campos de concentración, de niños muertos o de campos de concentración y niños muertos, ‘Las Cloacas de Interior’ cree que las atrocidades pueden contarse de cualquier manera porque para eso son atrocidades. Que da lo mismo la forma. Se preocupa más por escandalizar al votante que por interesar al espectador (Alberto Rey).

LA ÚLTIMA: Rajoy ayer en la Audiencia. Todo un espectáculo y una vergüenza. Debe dimir por decencia y por mentir. No ha dicho la verdad. Pero independientemente de su táctica declaratoria, que comentaremos, nos ha llamado la atención su arrogancia chulesca permitida y consentida por el presidente del tribunal, afín al chico.

Dicen los suyos que la Justicia es la misma para todos. ¡Falso! Empezando por el tratamiento que se le ha dado al ciudadano Rajoy. La Audiencia Nacional ha permitido  que Mariano no se siente en el banquillo reservado a aquellas personas que no recuerdan absolutamente nada sobre asuntos que les pueden conducir a la cárcel y que ocupe una mesa ligeramente más elevada no solo sobre el nivel del mar sino sobre los delincuentes, los cómplices, los sinvergüenzas y los estafadores.

En la gacetilla de mañana hablaremos de EL TESTIGO RAJOY.

 

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