@ellibelaresc

Comentábamos en una gacetilla anterior la decisión del TSJA de Sevilla de reabrir el caso del coño insumiso a propuesta de la Asociación de Abogados Cristianos (La justicia no se olvida del coño insumiso). En esa gacetilla ya exponíamos nuestra opinión sobre la jueza del caso y sobre esa llamada asociación cavernícola de jueces cristianos. Hoy volvemos sobre el caso porque queremos hacer nuevas puntualizaciones.

Recordemos que a estas mujeres que participaron en la procesión del coño se las juzga por ´escarnio al dogma de la santidad y virginidad de la Virgen María´ (Artículo 525 del Código Penal). De la lectura de los dos apartados del artículo se infiere que, parecer ser, no se las va a juzgar por escarnio a las personas, sino ´al dogma´. Lamentable. Este juicio es posible porque según la jueza que va a encargarse del caso existe un nutrido grupo de la población que venera a la virgen María, y de ahí lo del escarnio y la virginidad. Podríamos considerar también que hay un grupo aún mayor de la misma población que venera el coño y tiene el mismo derecho a sacarlo en procesión. Por eso no comprendo el hecho de que se pueda ofender los sentimientos religiosos de alguien y no mis sentimientos –llamémosles de sentido común o contrarios a la razón–.

La jueza quiere juzgar a estas mujeres por escarnio al dogma de la santidad y virginidad de María. ¿Hablamos de escarnios y ofensas? Para empezar le diré a esta señora (¿catequista?) que a mí me ofende y mucho el dogma de esta virginidad. No ya por pertenecer al ámbito de la ilusión, sino porque como tal construye un mito cuya única base es denigrar a la mujer. A la mujer como ser que sangra, que copula y que fruto de esa cópula, preña y pare. La simple idea de la virginidad como estado al que aspirar, como modelo, castiga a toda aquella que no sea virgen. Pero es que, además, el simple hecho de inventar un modelo según el cual se puede parir sin coyunda, por obra y gracia de una paloma, o sea, permaneciendo virgen, está en la base del castigo a la sexualidad femenina y a su derecho a gozar. O sea, en la base del machismo.

Y hablando de machismo, me ofende también que la Administración Pública destine alrededor de once mil millones de euros anuales a una organización esotérica  cuyo trato y consideración de la mujer son denigrantes y cuyos escritos y dogmas se basan en el castigo a la hembra –ya desde Eva y su manzana– y en cuya jerarquía se veta la presencia femenina. Me ofende su constante agresión al principio de igualdad, así como la discriminación de numerosos colectivos que nuestra sociedad defiende y ampara. De la misma forma, considero ofensivo que reciba subvención pública esta organización que aparta cualquier tipo de conducta sexual distinta de la que sucede entre un hombre y una mujer unidos por el matrimonio.

Me ofende mucho la agresión contra la inteligencia que suponen todos y cada uno de sus dogmas de fe. Y por ello me ofende la simple posibilidad de destinar fondos públicos a centros educativos donde se imparten dichas supercherías, contrarias a cualquier principio científico e incluso al mínimo sentido común. Me ofende su continua agresión a la convivencia pacífica entre ciudadanos diversos. ¿Y así, cuando les llamarán a ellos a los juzgados?

A estas alturas del siglo XXI no se puede convivir con estos articulados del Código Penal que defienden a ultranza a la religión católica. Por eso hay que exigir a los políticos la modificación de ese discriminatorio artículo y exigir y promover la confección y promulgación de una Ley de libertad  de creencias (que no de Libertad Religiosa) que considere que creer en leyendas y mitos irracionales, y más o menos aberrantes, no es ningún mérito respetable sino que, por el contrario, lo que es respetable por encima de todo es pensamiento racional, científico y lógico.

Añadiré para terminar que a mí lo que me preocupa es que España esté dirigida, legislada y administrada por algunos individuos que se encuentran en un nivel perfectamente comparable de sectarismo, de integrismo y de represión de la mujer que algunos de los países musulmanes que tanto denigran. Me parece un insulto a mi inteligencia y a la de cualquiera que tenga una mínima formación y una mínima cultura que se puedan juzgar estas cosas. Creo que no corresponden al ámbito de la ley sino de la ideología. Creo que se está juzgando con la ideología en la mano.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LA COMUNICACIÓN NO VERBAL DEL TESTIGO.

Anuncios