@ellibelaresc

De acuerdo con la prensa del Régimen Mariano ha salido ´airoso´ de la Audiencia Nacional (así cualquiera) y aparece ´resucitado´ ante los medios haciendo balance político como si no hubiera pasado nada y anunciado ufano, hinchando pecho y redoblando mofletes que su mandato es insuperado e insuperable porque la economía va bien, la oposición que no le apoya es ´sectaria´, la corrupción no es, dice, un problema, condena a Venezuela y se queda tan contento. Eso es lo que cree él y sus soplagaitas. Yo, en su comportamiento ante la AN y posterior rueda de prensa, veo una actitud de acomplejado de patio de colegio intentando hacerse el chulito sin demasiado éxito y con esos espasmos gestuales tan característicos del personaje que dicen mucho de su inseguridad.

En la rueda de prensa posterior a la testificación alguien le advierte de la intención de PSOE y Podemos de pedir un pleno extraordinario en la Cortes para que explique sus mentiras a la Audiencia y no le da ninguna importancia porque ´lo exagerado acaba por ser irrelevante´ y ´la ansiedad no conduce a casi nada en ninguna faceta de la vida´. No ha dedicado ni un segundo a hablar de los temas que ‘no me constan’. Ha pasado por alto que estos últimos seis meses en La Moncloa han estado marcados por la corrupción, las injerencias en Interior y Justicia, ministros reprobados, el desafío secesionista de Cataluña e incluso una moción de censura.

Rajoy controla su comunicación no verbal. Ha estado muy bien entrenado para el juicio. Ni siquiera (parece) le sonroja esa escena suya sentado a la derecha del Tribunal Gürtel siendo interrogado por la corrupción que asola su partido. A preguntas de la acusación particular responde que él no sabe nada; que dirige una organización sin responsabilizarse de las cuentas de su organización; que no tiene nada que ver con los tesoreros corruptos a los que manda mensajes personales y cómplices; que desconoce por qué se rompen los ordenadores de su partido cuando los reclama la justicia y por qué desaparecen los expedientes públicos de contratos bajo sospecha. No sé, murmura, por qué algunos fiscales entorpecen las investigaciones y algunos jueces parecen más colegas que jueces. No sé tampoco por qué los grandes medios de información son tan complacientes conmigo. No sé nada, nada. Mariano guiña el ojo bueno y sonríe: por no saber, no sé por qué mi Estado firma acuerdos con grandes empresas bajo la ley del talón seguro. Lo que ganéis es para vosotras, pero si hay pérdidas pagan los españoles. En fin,  hemos visto una y mil veces imágenes de la mesa de testificación, unas instantáneas turbias de un presidente que marcará no solo este curso, sino toda su legislatura. Una fotografía que no es más que la viva imagen de la corrupción. Pero Rajoy no ha hablado de eso y se va de vacaciones.

La prensa nos lo muestra humano, accesible, deportista y soso en su caminata diaria en la que todos los accidentes están preparados, como su intervención en la Audiencia. Nada se deja a la improvisación, y los periodistas, escoltas y babosos están donde tienen que estar para dar una sensación de naturalidad. Que Rajoy camine y corra como el fundador del Pressing Catch es algo a lo que ya nos hemos acostumbrado los españoles y que provoca comicidad y ternura a partes iguales. Todo forma parte de la intención pedagógica del PP de transmitir a los gobernados que sus gobernantes son la quintaesencia de la cultura del esfuerzo, esa en la que el propio Rajoy no creía en los años 80 porque, en su imaginario, la estirpe era el único ascensor social válido. Pero el presidente se esfuerza en enseñarnos que, mientras vosotros os aplatanáis en el sofá la mañana del sábado viendo Bob Esponja, él madruga para echar unas carreras. El brillo sudoroso de la frente de Rajoy es el faro moderno que guía la nación, como en su tiempo lo fuera la lucecita del Pardo. El bueno de Rajoy ha declarado en una de sus caminatas que: ´A ver si puedo estar de vacaciones hasta el día 20, sin que los catalanes den la lata´. Pobre Mariano.

Sobre la posibilidad de que el conflicto catalán le estropee las vacaciones, Mariano ha confiado en que impere ´el sentido común´ y ha avisado de que estará ´pendiente de los acontecimientos´ y que ´España es una democracia avanzada y somos un país de personas civilizadas´. Preguntado acerca del boicot de la CUP a la Guardia Civil, Rajoy ha calificado al partido como ´grupo de extremistas radicales sin el que todas estas cosas que están sucediendo no podrían suceder porque no habría los votos suficientes. Cuando uno se acuesta con gente así, acaba teniendo problemas´, profetiza. Y sobre la situación en Venezuela ha señalado que ´España no va a reconocer la constituyente esa, por ilegal y chapucera´. Pues eso, Mariano, felices vacaciones.

En la gacetilla de mañana hablaremos de NUEVO CICLO FORMATIVO EN TAUROMAQUIA.

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