@ellibelaresc

La puta de Babilonia, el libro del colombiano Fernando Vallejo, se publicó en octubre de 2007, pero sigue de una actualidad escandalosa. El libro es muy fuerte, implacable con esta secta que tanto daño ha hecho y hace a la Humanidad con sus crímenes, villanías y ´pecados´. La Puta de Babilonia, la católica, no es del amor ni de los pobres.

La Ramera de Babilonia aparece en el libro Apocalipsis 17 como un personaje asociado con el Anticristo y la Bestia. Dante (s. XIV) también utilizó la imagen de la Puta en su Infierno, criticando a la iglesia de Roma. Igualmente Girolamo Savonarola (s.XV) y Lutero (s.XVI) predicaron contra el lujo, el lucro, la depravación de los poderosos y la corrupción de la iglesia católica, la gran puta de Babilonia.

El libro de Fernando Vallejo, demoledor, cuenta los grandes crímenes de la Iglesia Católica, y los pecados de los papas. Plantea dudas sobre el nuevo testamento y las contradicciones de los evangelios, dudando de la existencia de Jesucristo y de dios mismo. Cuenta cómo los Obispos de Roma destruyendo las copias antiguas de los evangelios en el siglo III a.n.e. y cómo escogieron, de los veintisiete textos para el Nuevo Testamento en el Tercer Concilio de Cartago en 397, los que mejor les convenían. También hace semblanza de algunos personajes que estuvieron en el entierro del papa Wojtila, ´papa de la paridera´, contrario a preservativos, anticonceptivos y aborto. ´Veíamos entre la más alta granujería del planeta, a Bush, Clinton, Blair, Chirac y Kofi Annan, truhanes que no necesitan presentación´. Si cambiáramos estos nombres, por los actuales que ocupan los mismos cargos, tendríamos el mismo panorama.

Vallejo mantiene dudas históricas sobre el nuevo testamento y la existencia de Jesucristo y trata de la opresión que ha ejercido la iglesia a las ideas contrarias al catolicismo; y no deja de tratar la historia reciente del papado, sus finanzas, apariciones de las vírgenes de Lourdes y Fátima, los escándalos continuos y lavado de capitales de la Banca Vaticana. Pese a que aparentemente Vallejo exagera, se queda corto, cuando habla de los escándalos permanentes, protagonizados por los curas pederastas, que salen como setas en otoño, y las indemnizaciones para encubrirlos.

Así empieza la obra: ´LA PUTA, LA GRAN PUTA, la grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora, la torturadora, la falsificadora, la asesina, la fea, la loca, la mala; la del Santo Oficio y el Índice de Libros Prohibidos; la de las Cruzadas y la noche de San Bartolomé; la que saqueó a Constantinopla y bañó de sangre a Jerusalén; la que exterminó a los albigenses y a los veinte mil habitantes de Beziers; la que arrasó con las culturas indígenas de América; la que quemó a Segarelli en Parma, a Juan Hus en Constanza y a Giordano Bruno en Roma; la detractora de la ciencia, la enemiga de la verdad, la adulteradora de la Historia; la perseguidora de judíos, la encendedora de hogueras, la quemadora de herejes y brujas; la estafadora de viudas, la cazadora de herencias, la vendedora de indulgencias; la que inventó a Cristo loco el rabioso y a Pedro-piedra el estulto; la que promete el reino soso de los cielos y amenaza con el fuego eterno del infierno; la que amordaza la palabra y aherroja la libertad del alma; la que reprime a las demás religiones donde manda y exige libertad de culto donde no manda; la que nunca ha querido a los animales ni les ha tenido compasión; la oscurantista, la impostora, la embaucadora, la difamadora, la calumniadora, la reprimida, la represora, la mirona, la fisgona, la contumaz, la relapsa, la corrupta, la hipócrita, la parásita, la zángana; la antisemita, la esclavista, la homofóbica, la misógina; la carnívora, la carnicera, la limosnera, la tartufa, la mentirosa, la insidiosa, la traidora, la despojadora, la ladrona, la manipuladora, la depredadora, la opresora; la pérfida, la falaz, la rapaz, la felona; la aberrante, la inconsecuente, la incoherente, la absurda; la cretina, la estulta, la imbécil, la estúpida; la travestida, la mamarracha, la maricona; la autocrática, la despótica, la uránica; la católica, la apostólica, la romana; la jesuítica, la dominica, la del Opus Dei; la concubina de Constantino, de Justiniano, de Carlomagno; la solapadora de Mussolini y de Hitler (y de Franco); la ramera de las rameras, la meretriz de las meretrices, la puta de Babilonia´.

No creo en ningún ser sobrehumano, ni sobrenatural, que controle los destinos de los seres vivos aquí en la Tierra; que imparta castigo y justicia divina, ni nada por el estilo. No creo en dios, ni en sus actos, ni en sus obras, ni en su historia, ni en su hijo, ni en su madre, ni en todos los santos, ni en ninguna paloma blanca. Mucho menos creo en los hombres que dicen representar a ese dios inexistente y que para mostrar su poder han amparado y cometido los mayores crímenes contra la humanidad.

En la gacetilla de mañana hablaremos de TRES IGNORANTES.

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