@ellibelaresc

Ayer hablábamos de Luis Vives, de su, según algunos, machismo y ningún feminismo. Hoy la medalla de la idiotez se la llevan dos feministas de CCOO, que en su “breve decálogo para una enseñanza feminista”, publicado en la revista TE del sindicato, piden prohibir el fútbol en el patio de las escuelas (“Hagamos del patio un espacio amigable, donde todo el mundo pueda ocupar, transitar y habitar ese espacio común”) y “eliminar libros escritos por autores machistas y misóginos entre las posibles lecturas obligatorias para el alumnado”. Como “ejemplos de libros y/o autores machistas a eliminar de los temarios”, citan a “Pablo Neruda (Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Menos mal que solo se fijan en este detalle.), Arturo Pérez Reverte y Javier Marías (cualquiera de sus libros)”. Por lo que se ve desconocen o no han leído a Vicens Vives y Erasmo de Róterdam. El decálogo está firmado por la “artista, investigadora y educadora” Yera Moreno, y por la profesora de la Facultad de Educación de la UCM Melani Penna”. Lamentables, las dos (no es machismo ¿eh?), por mucho que ante el revuelo montado el sindicato sostenga que solo es la propuesta de dos personas cuyo contenido no comparten y del que “el sindicato se desvincula completamente”. Patético que hayan tenido que hacer esta corrección porque les ha salido el tiro por la culata.

Estas son otras de las sutilezas que las excelsas pedagogas proponen para introducir el feminismo en la escuela: formar al profesorado de los centros en feminismo con los contenidos de historia del feminismo, importancia del lenguaje inclusivo, uso de un lenguaje no excluyente, desaprendizaje de la competitividad, el machismo y el heterosexismo; consentimiento y maneras de relacionarse positivamente; toma de la palabra desde la escucha, el diálogo y la siguiente tontería: utilización de un lenguaje no machista, usando el femenino para hablar o el género neutro con la “e”, por ejemplo, “todes”; incluir, al menos, la misma cantidad de libros escritos por mujeres que por hombres en el currículum de Lengua y Literatura y de Filosofía, porque la cantidad importa (pero, digo yo, no da calidad necesariamente); feminizar la historia del arte y la cultura: existen artistas, cineastas, historiadoras del arte, fotógrafas. Nombrarlas y dar a conocer su trabajo.

Y siguen con no separar los baños entre hombres y mujeres. Los baños pueden ser espacios comunes si se nos enseña a que lo sean. Pensemos los espacios de otras formas, no estigmatizándolos y convirtiéndolos en lugares posibles de conflicto; desheterosexualizar la escuela. No des la heterosexualidad por supuesta, plantéate que el mundo es enormemente diverso, y una escuela también; tener asignaturas específicas de educación sexual, así como de equidad de género en todos los cursos de todas las etapas; eliminar los códigos de vestimenta. Enseñar, mediante talleres y en las clases, tanto al profesorado como al alumnado, a respetar a las personas, independientemente de cómo vayan vestidas; eliminar la asignatura de Religión católica, porque una escuela feminista es una escuela, necesariamente, laica; cambiar el currículum de Historia, que ha de contar la historia de las mujeres y los colectivos minorizados. ¿Dónde están esas otras historias que no nos cuentan?; cambiar los nombres de los centros educativos. Eliminar todos aquellos nombres de centros que sean católicos o hagan referencias a militares, políticos o juristas y sustituirlos por nombres de mujeres representativas del movimiento feminista o por nombres de elementos de la naturaleza.

¡Qué propuesta más siniestra! ¿No os lo parece? ¿Quién ha autorizado semejante manifiesto en el que se censura a intelectuales, filósofos y escritores? ¿Pero de qué vais, camaradas? Se atreven a decirnos cómo debemos pensar, qué leer, cómo hablar y cómo pensar, al más clásico estilo nazi. ¿Prohibir a Neruda (calificarlo de machista es fácil, más difícil es disolver su grandeza) y a Nietsche? ¿Hay que revisar toda creación que no nos guste, sin tener en cuenta el contexto histórico en que se produjo? Totalitarismo en estado puro. Esta gente es peligrosa y o la frenamos a tiempo o lo vamos a pagar caro.

No puedo entender lo que se expone en este artículo. ¿Cómo es posible que solo prohibiendo se alcance la libertad y la igualdad? ¿Cómo es posible que en CCOO se dé pábulo a ideas opresoras de carácter totalitarista? ¿Qué más van a prohibir? Tal vez pensar. Por qué ese afán por reescribir la historia. Solo un detalle que deberían haber tenido en cuentas las autoras del decálogo (sí, ya sé que son diecinueve las propuestas y es correcto): en términos feministas actuales no hay una sociedad más machista que la Grecia clásica. ¿Entonces, qué hacemos con Sócrates, Platón, Aristóteles, Tucídides, Heródoto, Arquímedes … ¿Los enterramos en el olvido? ¿Qué hacemos de la Biblia, de los Proverbios, Eclesiastés, Pablo de Tarso, Agustín de Hipona o Tomás de Aquino?

No es una reflexión. Es un disparate. Y una es profesora de la Universidad. ¡Qué horror! Siento mucho que alguien que imparte clases piense en este modelo. A este paso todos a 1984 y de pensamiento único. El artículo, por su procedencia de un sindicato presumiblemente de izquierdas, es lo más brutal, sectario, mendaz, delirante y marginal que he leído nunca. Se supone que CC.OO es un sindicato serio que debe defender los intereses de sus afiliados y la calidad de la enseñanza, no convertir el sistema educativo en una granja. Horrible. Es inasumible que se permita dar clase a personas como las autoras.

En la gacetilla de mañana hablaremos de QUE NADIE LO PONGA EN DUDA.

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