Aprovechemos la oportunidad

@ellibelaresc
Sí, aprovechémosla e intentemos salvar la enorme sangría que ha supuesto el conflicto catalán para cerrar heridas. Y estas solo se cierran tomando la Constitución a la que con tanto fervor recurre Rajoy para reprimir y cambiarle todo aquello que con el paso del tiempo se ha ido desfasando. La Constitución del 78, aunque ya salió un poco coja en algunos temas, necesita un profundo lavado de cara. Por muchos es sabido que la España de la Transición deseaba una democracia homologable con las europeas, pero también valoraba muchísimo los conceptos de ley, orden, seguridad y unidad, inculcados durante décadas en escuelas, iglesias y medios de comunicación. El temor a un golpe de Estado o incluso la repetición de la Guerra Civil fue clave para que la democracia se recuperara a partir de la reforma del franquismo. La correlación de fuerzas –ideológicas y físicas- era la que era. Ahora la situación es otra.

Por eso las fuerzas políticas tendrían que tomarse muy en serio lo que la ciudadanía espera de ellos, aparcar sus diferencias y prioridades electorales y centrarse en un periodo constituyente que reforme la actual Constitución y las leyes que se derivarían de la misma. En el fondo tendríamos que hacer un análisis a fondo que respondiera a cuál es el estado de nuestra democracia.

¿Qué temas son los que necesitan una revisión urgente? Comentaremos algunos que nos parecen esenciales. Para empezar, deshacernos de la ley mordaza y abordar la reforma del Código Penal por ser disposiciones autoritarias que amenazan con violar derechos y libertades fundamentales de los individuos y socavan los derechos de manifestación y expresión.

En una democracia seria no se cuestionan la división de poderes. En España, Rajoy interviene sistemáticamente en el poder judicial y boicotea las leyes aprobadas por el legislativo, y cuando las cosas no salen como espera recurre al decreto-ley: ha aprobado 16 en un año cuando la Constitución solo los permite en “extraordinaria y urgente necesidad”.

La salud democrática de un país también se mide por la limpieza informativa. En España, en estos momentos, la situación es desesperada para los periodistas por leyes mordaza, precariedad y dependencia de publicidad institucional y de grandes empresas. El Gobierno controla la mayoría de los medios y no hay prensa de izquierdas ni ningún periódico nacional impreso con una línea editorial crítica con el Gobierno.

Nuestra democracia no ha llevado a término una ruptura total con la dictadura genocida de Franco. La derecha más pertinaz todavía defiende simbología, poderes y leyes franquistas y el estado no quiere o se siente incapaz de apartarlos de un plumazo. No se ha reparado a las víctimas y una enorme y vergonzosa cruz nos recuerda la infamia desde el Valle de los Caídos. No se han juzgado los crímenes franquistas ni se han invalidado los juicios de Franco.

Esa futura Constitución deberá ser auténticamente aconfesional y laica. Toda vía hoy, como ocurrió durante la dictadura oficial, la Iglesia es un actor privilegiado y ejerce de dominador en el ámbito educativo/espiritual. No hay más que ver el poder de las editoriales vinculadas a la Iglesia, cuyos libros de texto estudian nuestros niños, las subvenciones a instituciones educativas privadas o los 11.000 millones anuales que la Iglesia católica recibe del Estado, ya sea por acción u omisión.

En la redacción de una nueva Constitución también sería muy decisivo tratar el tema de las desigualdades en España. Un simple vistazo a lo que ocurre en la calle nos evidencia que en este país no hay igualdad. Ni en la ley ni en su cumplimiento. Existe una familia por encima de las demás debido al supuesto color de su sangre. Las mujeres cobran bastante menos por el mismo trabajo. Muchas trabajadoras (como las del boyante sector turístico) trabajan por debajo del salario mínimo, y que la Justicia no es igual para todos ya es una opinión unánime.

También se tendrían que corregir los niveles de corrupción, que ponen en peligro el propio sostenimiento y credibilidad del Estado. Flagrante es la noticia de que el partido gobernante ha cometido delitos electorales y se ha financiado en negro desde su fundación.

Otra gran deficiencia democrática es la de que desde la aprobación de la actual Constitución nunca se ha realizado la pregunta más importante sobre el sistema político que se prefiere, si monarquía o República.

Con el conflicto catalán ha saltado a la palestra la oportunidad histórica de fomentar el desborde democratizador que todos necesitamos con urgencia. Es el momento de que los demócratas exijamos el derecho a decidir en todos los temas importantes. Los políticos deberían toma nota, y si no lo hacen los ciudadanos deberíamos tener la capacidad crítica de hacérselo pagar con mi no voto, porque no queda más remedio que más democracia para resolver los problemas que nos acucian. Y practicar la tolerancia, esa virtud que nos enseña a convivir con lo que es diferente. A aprender con lo diferente, a respetar lo diferente.

En la gacetilla de mañana hablaremos de EL COMODÍN DEL SENTIMIENTO RELIGIOSO.

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Los Borbones ya empiezan a temblar

@ellibelaresc
La tarde-noche del 1 de octubre, cuando se iba a saber más o menos en qué había quedado la propuesta de referéndum catalán, hubo mucha gente muy nerviosa. Políticos, empresarios, alcaldes, obispos secesionistas, directores de centros de enseñanza y la familia Borbón al completo. Unos por las consecuencias que iba a traer su colaboración con la ilegalidad, y otros, el Borbón hijo y su esposa, por el futuro nobiliario de su hija Leonor, cuyos títulos, en caso de conseguir los catalanes la independencia, se verán amenazados.

El 19 de junio de 2014, Leonor de Borbón dejó atrás el título de infanta de España -que todavía mantiene su hermana Sofía- para convertirse en princesa de Asturias. La proclamación de Felipe VI provocó que su heredera adquiriese una serie de dignidades, entre las que se encuentran el principado de Asturias, el principado de Viana, el principado de Girona, el ducado de Montblanc, el condado de Cervera y el señorío de Balaguer. Las cuatro últimas distinciones se refieren a territorios catalanes y son los que estarán en peligro si se consigue la independencia.

“La nueva legalidad catalana no reconocería ninguno de los títulos que por derecho histórico le pertenecen a la princesa Leonor y quedarían en un estatus de no reconocimiento”, aseguran fuentes de la nobleza catalana a este medio. Es probable que la hija de Felipe y Letizia siguiera utilizando estas distinciones catalanas, pero los títulos ya no serían efectivos y solo podrían ser reconocidos por España.
Independientemente de que se consiga en un futuro la independencia el cuestionamiento de estos títulos por parte de las ciudades afectadas es un hecho. Las ciudades de Gerona, Montblanc, Cervera y Balaguer han pedido a la Casa Real que la actual princesa de Asturias deje de utilizar los títulos de sus localidades. Los alcaldes de estas poblaciones aseguran no sentirse identificados con la monarquía borbónica, que consideran anacrónica y desfasada, y por ello piden que Leonor no ostente más estas distinciones. Desde Casa Real se ha hecho caso omiso a estas peticiones. Normal.

No sería la primera vez que la familia real tiene problemas de carácter nobiliario. Cuando la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin fueron procesados por el caso Nóos, el ayuntamiento balear decidió pedir la renuncia del título al matrimonio. Finalmente, fue Cristina quien decidió renunciar al título en mayo de 2015.

¿Y qué pasará con el padre de Leonor y ´su ´condado de Barcelona? Esta distinción es una de las favoritas de la Casa Real, tanto es así que se llegó a especular con que tras la abdicación de Juan Carlos, él y Sofía pasarían a utilizar este título desde ese momento. Durante el exilio de la familia real en Roma y Suiza, Juan, el padre del emérito, lo utilizó al no poder usar el de príncipe de Asturias. Es más, durante aquellos años prácticamente se convirtió en el apellido de la familia y Juan Carlos era conocido como ‘el chico de los Barcelona’.

La Fundación Princesa de Girona también es una de las piezas que están sobre la mesa y que más incógnitas concentra. Desde su creación ha estado ligada a la Corona y en una supuesta y futura Cataluña independiente podría quedar en el aire.

Al ´Preparao´ también se le complica el tema dinástico en Galicia. El partido froilanista está empeñado en nombrar rey de Galicia, con sede en Lugo, a su sobrino con el título de Froilán III. Veremos en qué queda el tema (que como sabemos suena a chiste).
Temas, como vemos, que son todo un aliciente y suponen un calentamiento de motores de la la III República, que se huele.

En la gacetilla de mañana hablaremos de APROVECHEMOS LA OPORTUNIDAD.

¡Hay que echarlo de la Moncloa!

@ellibelaresc
Después del 1-O las aguas siguen igual de revueltas y habrá que ir apaciguándolas poco a poco con la única arma que puede solucionar este conflicto: el diálogo. Pero mientras esto ocurre queremos, una vez más, reflexionar sobre la actitud irresponsable de Rajoy en todo este conflicto. Él es el culpable máximo. Él y a quienes representa.

Ha creído que echando balones fuera y mirando hacia otro lado se le iban a solucionar los grandes problemas que él solito había provocado. Y no ha sido así. En siete años de soportarlo, primero con mayoría absoluta y ahora como si la disfrutara por la incompetencia también de la izquierda, lo único que le ha preocupado de Cataluña es lo que publicaba sobre el Barça el diario Marca. Siete años fumando puros, dejando que sus asesores políticos y mediáticos jugaran a su antojo con la cuestión catalana para crear cortinas de humo que ocultaran sus recortes, sus corruptelas y la pésima gestión de su Gobierno. Siete años creyendo que la gente se olvidaría de aquellos tiempos, nada lejanos, en que él mismo se dedicó a sembrar España de catalanofobia para arrancar un puñado de votos. Siete años confiando en que los deseos secesionistas se acabarían desvaneciendo por arte de magia; de la magia manipuladora que emana de TVE y del resto de medios de comunicación que se controlan desde el despacho de la vicepresidenta. «Si me funcionó la estrategia cuando mi contable desveló que cobraba sobresueldos, cuando se descubrió que mi partido se financiaba irregularmente con dinero procedente de comisiones, cuando se publicó que mi despacho y mi sede se habían reformado con dinero negro, cuando mi charca de ranas corruptas se transformó en un océano… ¿por qué iba a ser diferente ahora?», debió pensar hasta el 1-O Mariano Rajoy.

Pero las cosas no le han salido como esperaba, ya lo habéis visto. Él solito es el responsable de haber puesto el país al borde de la catástrofe y de la ruptura. A partir del día 2-O va a decir lo que le venga en gana que será aquello que mejor se ajuste a su brillo personal y su captación de votos, pero tendrá que saber, si no lo intuye ya, que es el político con mayor responsabilidad en este país que ha renunciado a hacer política. Y no la ha hecho por lo que ya sabemos: por su tradicional desidia y su deseo de mantener vivo un problema que le resultaba útil para tapar las miserias de su partido; y no la ha hecho también por su infinito complejo de superioridad. Rajoy desprecia intelectualmente al discrepante. Él, como argumentó profusamente en aquel famoso artículo que escribió en los años 80 se considera “hijo de la buena estirpe”, superior al resto. Por eso se le ve tan molesto cuando un periodista osa preguntarle algo “inadecuado” o un rival político le afea cualquier comportamiento. Rajoy les desprecia porque no acaba de entender cómo alguien tan inferior se atreve a cuestionarle.

Chuleaba con que lo tenía todo controlado, con que no iba a haber referéndum y de que la situación estaba controlada. Nada de lo previsto por él y los suyos ha salido como esperaban. De la noche a la mañana, cuando ya se veía venir el incendio, intentó ponerse el traje de bombero encima de las ropas chamuscadas del pirómano. Entonces se dio cuenta de que sin puentes, sin margen para la política, solo le quedaba recurrir a la fiscalía, la policía y la porra. El disfraz de apagafuegos no le servía y tuvo que volver a encender el mechero para fomentar la estrategia del “¡a por ellos, oe!”.
Que diga lo que quiera Rajoy, pero lo pasado el día 1-O en Cataluña ha marcado a mucha gente. Ya nada volverá a ser igual, y veremos si el tiempo cura la tremenda brecha, que lo dudo, mientras un irresponsable como Mariano esté al frente del Gobierno.

Rajoy ha logrado en siete años lo que los independentistas no han conseguido en otras cuatro décadas de democracia. Por eso, la única solución sensata, duradera y que incluso pueda permitir que Cataluña siga siendo parte de España, pasa por sacarlo de La Moncloa. Sánchez e Iglesias tienen la obligación patriótica de botar a Rajoy. El mejor servicio que pueden hacer a España es impedir que ese señor siga azuzando los odios territoriales y apelando a los instintos más básicos para ocultar sus corruptelas, su nefasta gestión y su profunda mediocridad, por muy de “alta estirpe” que sea.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LOS BORBONES YA EMPIEZAN A TEMBLAR.

Rajoy y Puigdemont

@ellibelaresc
De acuerdo, ya hemos sobrepasado el 1-O y falta ver cómo se encaja la nueva situación con los ´sediciosos´, que son muchos.

Uno quiere hacer un esfuerzo por analizar la situación y no da abasto a las incongruencias. Me fijo en esta ocasión, ya a toro pasado, con lo que los dos culpables de lo sucedido opinaban del derecho a votar en momentos determinados y de cara a una galería que se emociona con cualquier chorrada que digan los llamados ´líderes´ políticos, en este caso Rajoy y Puigdemont. Políticos que nos tienen acostumbrados a decir lo que les convenga en cada momento para sacar rédito político. Y nosotros tan inconscientes de no recordarles en su momento sus declaraciones mentirosas y hacérselo pagar. Aunque lo cierto es que si se lo recordáramos no pasaría nada, tan acostumbrados están a mentir y a opinar según el momento.

En 2006, Mariano Rajoy pedía la celebración de un referéndum sobre el Estatut de Cataluña y defendía la celebración de estas consultas: “Cuando los ciudadanos piden un referéndum porque quieren opinar, la respuesta no puede ser ‘tranquilos, no pasa nada, confíen en mi’, ¿qué broma es esta?”. Aseguraba que “ante una demanda tan legítima, con un respaldo tan vigoroso”, no podían “imaginar que un gobierno democrático la rechace”.

El mismo que hacía estas declaraciones es el que ha invadido Cataluña de policía para evitar que los ciudadanos de la comunidad voten o no si quieren seguir siendo España. Lamentable, cínico y dictatorial. Todo muy al estilo de Mariano.

La otra cara de la moneda la pudimos ver en la entrevista que Jordi Évole le hizo a Puigdemont en el programa Salvados de La Sexta. El periodista consiguió que el político confesara su voto en contra de los referéndums de autodeterminación en Kurdistán y del Sahara. Gracias a la hemeroteca y algunos argumentos, Évole consiguió dejar en evidencia al político catalán en más de una ocasión. Aunque, sin ninguna duda, el momento que mejor desmontó a Puigdemont fue después de que el periodista le preguntara su opinión por el referéndum de autodeterminación del Kurdistán: “Mañana lunes se celebra un referéndum por la autodeterminación de Kurdistán. ¿Está usted a favor?”, preguntó Évole. “Sí, claro. A favor del derecho de autodeterminación de todos los pueblos. Por descontado que tienen derecho”, contestó Puigdemont. Évole le recordó a Pugdemont que “en 2014 en el Parlament se presentó una moción a favor de la autodeterminación de Kurdistán. ¿Usted recuerda qué votó? No, no lo recuerdo”, contestó el president. “Votó que no”, le recordó Évole. Puigdemont ni se inmutó, como diciendo: “esto no va conmigo”. Y yo me reservo el calificativo.

ÚLTIMAS NOTICIAS
Este Liberal está gratamente complacido con el Borbón, parece que leyó mi gacetilla de ayer y tomó nota. La noche pasada se dirigió a toda la nación, y especialmente a Cataluña, para leernos el mensaje escrito por Rajoy. Nada nuevo: Como somos un gran Estado con las leyes más restrictivas y la democracia más estrecha, del que tienen que salir más jóvenes a buscarse la vida en el extranjero, con el menor nivel de protección social en relación a su PIB, en el que cada día hay más millonarios mientras el grueso de la población va ingresando en el desconocido nivel de la pobreza laboral, y en el que seguimos ostentando la mayor tasa de desempleo de Europa tras la intervenida Grecia, aquí, un tipo que vive del esfuerzo ajeno y que viola el principio de igualdad del artículo 1 de su propia Constitución al invalidarla estando por encima de la ley, viene a decirnos que nadie le puede quitar parte de su reino, que si no se enfada. En ningún momento ha hablado del derecho a decir ni de ningún otro derecho democrático que salga del estrecho margen de nuestra ‘democracia a la franquista’. Tampa o ha citado la palabra clave: diálogo.

En la gacetilla de mañana hablaremos de HAY QUE ECHARLO DE LA MONCLOA.

¿Por qué no dió la cara?

@ellibelaresc
Yo lo tengo claro: porque para darla hay que tener representatividad y aceptación democrática, y el Borbón no la tiene. Ni el hombre ni la institución que representa son creíbles.

Las cosas podrían ser de otra manera, pero no lo son debido, principalmente, a esa exigencia de nombrar Jefe del Estado a un joven de la llamada sangre real que no es representativo ni goza del agrado de mucha ciudadanía.

Porque lo normal, en las circunstancias previas al 1-O hubiera sido que el Jefe del Estado se hubiera dirigido a la Nación, y especialmente a los catalanes, para pedir serenidad y sentido común, y previamente se habría dirigido al Partido Popular para recriminarle la nefasta actuación en el tema Cataluña. Lo normal hubiera sido eso, pero no ha podido ser. Los responsables de que este señor salga al balcón no han creído conveniente exponerlo a más críticas, y han hecho bien. Lo que demuestra el miedo que se tiene y la pérdida de confianza que se tiene en la institución por parte de los mismos responsables de la Casa Real.

Y bien, ¿qué hace Felipe VI? ¿Por qué no ha salido a dar la cara? ¿En qué se ocupa? ¿A qué se debe su silencio? A muchas razones, una, y muy importante, es que no representa a más de la mitad de los españoles y no quiere hacer el ridículo dirigiéndose al vacío y haciéndose sujeto pasivo de innumerables memes; y otra porque se siente incapaz de cumplir con lo que la Constitución dice del Jefe del Estado. Incapaz porque cada día se siente más florero.

Los políticos, que no el pueblo, le han puesto un sueldazo que no se gana. Porque guste o no es el Jefe del Estado y de acuerdo con ello ahí tiene el Artículo 56.1 de la Constitución que ha sido incapaz de defender: “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes”. Y del Artículo 61.1 que dice que: “El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes”. Y el Artículo 62, en fin, que asegura que “corresponde al Rey el mando supremo de las Fuerzas Armadas”.

A mí me da lo mismo, pero lo cierto es que con el peliagudo tema de la presunta independencia de Cataluña Felipe de Borbón, una vez más, no ha dado la talla, por muy ´Preparao´ que esté. Conste que no estamos pidiendo que Felipe tuviera una intervención directa en el tema, porque no es ese su papel. El Rey solo tiene poderes simbólicos, y un discurso de las características que reclaman algunos se entendería como la arrogación de un poder que la Constitución no le confiere. El problema es que el mensaje que debería transmitir, el de ser símbolo de unidad y permanencia del Estado no lo puede transmitir.

A Jaime Alfonsín, Jefe de la Casa del Rey, le produce verdadera urticaria la sola posibilidad de meter a su señorito en la tesitura de tener que salir a dar la cara. Miembro de esa cofradía gallega de la que tan ferviente seguidor es el propio Mariano Rajoy, partidaria de no decir una palabra más alta que la otra, Alfonsín cree que eso de “arbitrar y moderar” es un mandato que solo cabe interpretar en voz baja, en privado, entre bambalinas. Nunca a través de un discurso público. Y cuando se le apremia con la urgencia del momento, el lucense Alfonsín se revuelve, siempre muy educadamente, eso sí, argumentando que todos los poderes ejecutivos están residenciados en el Gobierno y que fuera de ahí no hay nada que rascar. Es el Gobierno quien tiene que gobernar, quien tiene que mojarse, no el rey. Y entonces ¿para qué queremos (perdón: se nos impone) un rey? Más pronto que tarde a Felipe VI no le va a quedar más remedio que mojarse, porque, en última instancia, sin mojarse sería muy difícil responder a la pregunta de para qué necesitamos un rey garante de la unidad de España si no hay España.

Lo que sigue lo digo por decir, me importa un bledo lo que diga y haga este señor, pero parece indudable que el silencio del Borbón en los momentos actuales resulta tan difícil de mantener como de explicar. La clave de lo que está ocurriendo podría, con todo, estar en los tiempos, es decir, en la elección del momento adecuado en el que Felipe no tenga más remedio que saltar al ruedo como garante de esa unidad de España. Y el momento sería, es un decir, cuando el tal Puigdemont declare la independencia. De todas formas, haga lo que haga, mal. Y él sabe que en este envite se juega la corona. Al tiempo.

En la gacetilla de mañana hablaremos de Rajoy y Puigdemont.

 

¿Y ahora qué?

@ellibelaresc

Asistimos ayer al insólito espectáculo del referéndum fallido. Ya hemos hablado del tema más de lo que nos gustó. Y la pregunta sigue siendo la del titular: ¿Y ahora qué? ¿Se atreverá el tal Puigdemont a proclamar la independencia? ¿Y Rajoy a justificar la barbarie de la policía y la Guardia Civil? La violencia policial desplegada ha puesto en evidencia a Rajoy (de Puigdemont ni hablamos) y nos ha permitido recordar el día en que votar volvía a ser peligroso.

Ni unos ni otros han conseguido sus objetivos, aunque ahora cada cual intentará justificar ´su victoria´. Eso sí: los dos, Rajoy y Pugdemont han conseguido lo que buscaban: dividir una comunidad autónoma y, si mucho me apretáis, la opinión de un país. Ni el uno ni el otro han tenido la altura de miras que todo político debe tener: la facultad de solucionar los problemas políticos con la única arma que es eficaz: el diálogo. El frentismo sigue reforzando sus posiciones, sin dejar apenas cabida a las propuestas capaces de atraer o seducir a ese porcentaje de catalanes que aún no han “desconectado”.

¿Y ahora qué, la caza de brujas? ¿La pondrá en práctica Rajoy (yo pienso que sí por coherencia con su talante inquisitorial)? ¿Y en caso contrario qué hubiera hecho Puigdemont con los catalanes que no piensan como él, Oriol Junqueras, Arturo Mas y Carme Forcadell (yo creo que lo mismo que Rajoy, también por el mismo talante)? ¿Se ha cometido un delito de sedición? Cierto que en el derecho a decidir tenían su legitimidad, pero se ha llevado el tema muy mal por parte de la intransigencia de Rajoy, su Gobierno y su partido y por la guasa, la candonga (decisiva en todo el ´procés´), el ultraje, la chunga y la chirigota que los independentistas han manifestado siempre que había ´amenazas´ por parte del Gobierno del Estado y su partido.

¿Y ahora qué? ¿Qué hacer con los responsables de tamaña insensatez, de una y de otra parte? ¿Inhabilitarlos y multarlos o algo más? Con Rajoy lo tengo claro: mandarlo a casa y que los jueces de la Gürtel no lo juzguen como presidente del Gobierno. ¿Y con los demás? Porque, claro, si eso mismo lo hubiese hecho yo, un simple ciudadano, ¿qué hubiera sido de mí, dónde estaría yo ya hace meses? Desde la perspectiva ´españolista´ lo que Pugdemont y los suyos han provocado ¿no es un intento de golpe de Estado como el del 23 de febrero de 1981? ¿Los convertiremos en mártires?

Por supuesto que no nos olvidamos de la aportación de Rajoy y los suyos: la negativa al diálogo, la violencia en las últimas actuaciones de la policía a las órdenes de Zoido, los fiscales metiendo mano con los jueces como convidados de piedra, los registros al estilo nazi, la incautación de material propagandístico y de votación, detenciones, multas… y que ahora se acuerden de las aguas de Girona de Puigdemont me huele a ´gestapillo´. La operación de la Guardia Civil contra el referéndum ha servido para impedir el 1-O, pero ha impulsado la estrategia independentista, aleja a muchos catalanes de España y complica aún más la situación. Los independentistas, como bloque, han salido políticamente reforzados. Han conseguido colocar su reivindicación en las portadas de la prensa mundial, y seguirán haciéndolo gracias a la movilización popular. El 1-O puede transformarse en una especie de 15-M independentista. Lo que ocurra a partir del 2 de octubre es una incógnita.

El gran error sigue siendo el mismo: que se ha judicializado un problema político; que la maquinaria pesada del Código Penal es lenta pero implacable; que los puentes destruidos serán caros de reconstruir. Y todo esto es consecuencia de la estrategia de ruptura de Carles Puigdemont: la desobediencia a las leyes, en una democracia, siempre acaba en los juzgados. En la estrategia independentista siempre estuvo esta situación: forzar la reacción más dura posible por parte del Estado para ganar más partidarios a la independencia.

El referéndum convocado para ayer no se ha celebrado como debiera. Los rajoyistas y demás estarán la mar de felices, pero la inmensa mayoría no lo estamos porque el problema de lo ocurrido en Cataluña es el precio, el coste en la convivencia y quiénes lo vamos a pagar.  ¿Qué hacer? Ignoro cómo se aplicará la ley a los responsables del desaguisado, pero dejando de lado esta incógnita tras el primero de octubre resulta tan deseable como inevitable sentarse a dialogar y a acordar. Los marcos de convivencia no se pueden reventar unilateralmente, pero tampoco se pueden imponer indefinidamente contra la voluntad y el sentimiento de una parte importante de la población. Hay que hablar, hay que escuchar y hay que entenderse sobre el encaje constitucional de Cataluña en España; sobre el reconocimiento a su singularidad y a las singularidades de los demás territorios de España; sobre la reforma constitucional que ha de abrir paso a una nueva estructura territorial que respete la soberanía del conjunto de los españoles, que asegure la igualdad de derechos, y que establezca un régimen de competencias, de financiación y de colaboración federal eficiente. Y este es el acuerdo que hemos de votar. Todos nosotros y no solo una parte de nosotros.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ¿POR QUÉ NO DIÓ LA CARA?

¿La solución sería el federalismo?

@ellibelaresc

El federalismo es una forma de organización política consistente en establecer una alianza entre comunidades, preservando la identidad de cada una de ellas con el fin de unir realidades diferentes y conseguir un fin común. Un modelo federal puede adoptar formas variadas, siempre con un denominador común: el encaje del autogobierno de las partes en un gobierno compartido por todas ellas. Unión y pluralidad son indispensables para entender el sentido del federalismo moderno. Si no hay voluntad de unión con los que son diferentes para tratarse como iguales, preservar los derechos fundamentales y promover fines comunes, no hay federación. El paradigma de Estado federal moderno son los Estados Unidos de América (cincuenta estados y una lengua común, el inglés) y la Confederación Helvética (veintiséis cantones y cuatro idiomas oficiales: el alemán, el francés, el italiano y el romanche).

¿Cumplen las autonomías estos requisitos? ¿Habrá que reformular constitucionalmente el Estado de las autonomías como un Estado federal? ¿Qué añadiría la federación a la organización autonómica que ya tenemos?

La intención de construir un Estado que una lo que es diverso no es exactamente lo mismo que la descentralización llevada a cabo con la creación del Estado de las autonomías. El Estado federal no se limita a descentralizar cediendo a las partes lo que antes era de su competencia. Lo que hace el Estado federal y lo caracteriza como tal es distribuir el poder y la soberanía entre los territorios que lo componen como representantes de la soberanía popular. La descentralización es consustancial al federalismo, pero también es parte de su sustancia la participación de los distintos territorios en el gobierno común, la combinación del autogobierno de cada una de las partes con el gobierno general. Un Estado federal es la antítesis de las decisiones unilaterales, e incluso de las componendas bilaterales entre el centro y la periferia.

¿Cuál es el mejor modelo de Estado para España? ¿El actual autonómico o uno federal? ¿Cuál es el más justo, el más plural, el que mejor garantiza el futuro de la convivencia entre españoles, el simétrico o el asimétrico? El federalismo simétrico otorga, a cada miembro de la federación, el mismo peso específico. En cambio, el federalismo asimétrico, como sucede en el caso de Canadá, implica que algunas de las partes tienen una relación privilegiada con el poder central que otras no tienen. ¿Somos o no somos ya un Estado federal? Los especialistas disienten, pero parece ser que son muchos los que defienden que España sí sería un Estado federal asimétrico si el Senado fuera lo que debe ser: una auténtica cámara territorial. Las autonomías son, según los expertos, un sistema federal con hechos diferenciales, pues contienen los elementos esenciales de los federalismos actuales.

Sin embargo, habría que destacar algunas diferencias  entre las Autonomías  y el sistema federal, pues si bien es cierto que los Estatutos de Autonomía equivaldrían a las Constituciones de los Estados federales, también lo es que las Comunidades Autónomas no pueden participar en la reforma de la Constitución y que en los Estados federales la aprobación de su propia Constitución depende solo del land o Estado federal, mientras que en España la aprobación de los Estatutos requiere el visto bueno del Estado Central. Más importantes aún son las divergencias existentes en el ámbito competencial, en las relaciones entre las autonomías y el Estado central y en los llamados ´hechos diferenciales´, que hacen referencia al derecho civil foral o especial en Aragón, Cataluña, Navarra, Baleares, Galicia, Vizcaya y Álava; a la existencia de instituciones intermedias entre la Comunidad Autónoma y los Ayuntamientos (Cabildos canarios, Consejos de las Islas Baleares y Territorios Históricos Vascos) y, sobre todo, a los sistemas especiales de financiación, es decir, a los conciertos vasco y navarro y al régimen económico y fiscal especial de Canarias.

El Estado de las Autonomías puede que en su momento tuviera sentido. Hoy en día está desfasado y deberíamos abocarnos a un Estado federal simétrico.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ¿Y AHORA QUÉ?

Homenaje a Victoria Kent

@ellibelaresc

“Cuando los hombres se creen inspirados por Dios, comienza la hora de las catástrofes; cuando aceptan su papel de hombres, están en el camino de acercarse a sus iguales, que es el camino para comprenderlos”. Son palabras de Victoria Kent que nos llenan de argumentos para rendirle este pequeño homenaje de reconocimiento a su labor política, social y humanitaria.

El pasado lunes 25 de septiembre se han cumplido 30 años de la muerte de la abogada, política del partido Republicano Radical Socialista y médica Victoria Kent. Nacida en Málaga en el seno de una familia liberal, Victoria estudió allí Magisterio. En 1916 daría el gran salto. Sus padres, en un alarde de progresismo, le permiten trasladarse a Madrid (debemos considerar que en aquella época la mujer sólo salía de casa para convertirse en monja o en abnegada esposa). Allí la intrépida Victoria estudia Derecho, alojada en la recién creada Residencia de Señoritas, equivalente a la masculina Residencia de Estudiantes, cuyos gastos sufraga dando clases particulares. En 1924 se licencia y un año después solicita su ingreso en el Colegio de Abogados de Madrid, convirtiéndose así en la primera mujer que ejerce la abogacía en España.

Formó parte de la Asociación Nacional de Mujeres Españolas y de la Juventud Universitaria Femenina. En 1930 se convirtió en la primera mujer en intervenir ante un consejo de Guerra al defender con éxito a Álvaro de Albornoz, miembro del Comité Revolucionario Republicano acusado de ser el instigador de la rebelión de Jaca. Abrió un despacho de abogados especializado en Derecho Laboral, siendo también asesora jurídica de organizaciones sindicales.

Las elecciones de 1931 fueron las primeras en llevar a una mujer a un escaño, y fueron tres las que lo lograron: Margarita Nelken (PSOE), Clara Campoamor y la propia Victoria Kent, las dos del Partido Radical. En abril de 1931 el presidente de la República, Alcalá Zamora, la nombra Directora General de Prisiones (“Fue la tarea más importante de mi vida”). Su mandato hace historia. Movida por sus ideales humanitarios, Victoria emprende una ingente tarea, decidida a continuar la labor de su predecesora Concepción Arenal, con un claro objetivo: luchar por una reforma penitenciaria revolucionaria. Obcecada por mejorar la vida de los presos, Victoria defiende con tesón la reinserción social de los mismos. Sus decretos alcanzan perfiles inéditos en España y Europa. Entre otros destacan la eliminación de cadenas y grilletes, el derecho a leer la prensa, libertad de asistencia a los actos religiosos, permisos de salida, incremento de la ración alimentaria o la creación de talleres de trabajo. Pero algunas de sus reformas no son aceptadas por los poderes fácticos del momento y se ve obligada a dimitir de su cargo, presionada por el presidente de su partido, Manuel Azaña, tan solo tres meses después de su nombramiento. La iglesia, la banca y los militares no pueden aceptar el derecho a las visitas conyugales, que consideran mera prostitución, ni tampoco la sustitución de las monjas por funcionarios debidamente formados.

Cuando se debatió en el Congreso sobre el sufragio femenino Victoria Kent se opuso, porque consideraba “peligroso conceder el voto a la mujer” por la gran influencia que la Iglesia y los maridos tenían sobre ellas. En esta postura se enfrentó a Clara Campoamor (que votó a favor del voto de la mujer rompiendo la disciplina de voto del Partido Radical). Kent siempre abogó por que las mujeres pudieran ser libres y no sometidas al dictado de la Iglesia, que amenazó con la excomunión a quien votara en contra de los intereses de la jerarquía eclesial aliada de los caciques y la nobleza española. Lo cierto es que en las siguientes elecciones las mujeres pudieron votar, y ganó la CEDA, derecha conservadora, rancia e inmovilista. Acertó de pleno.

Tanto Victoria Kent como Clara Campoamor -la más firme defensora del voto de las mujeres- perdieron su escaño. En 1936 volvió a lograr un escaño. Al estallar la Guerra Civil acude a apoyar a los combatientes en la sierra de Madrid, y más tarde se ve obligada a marchar a Francia. En París se encarga de cubrir las necesidades de los niños republicanos condenados al exilio. Más tarde vivió en México y Estados Unidos, no volviendo a España hasta 38 años después de acabada la guerra. Victoria murió en Nueva York en el año 1987, a los 90 años.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LA SOLUCIÓN SERÍA EL FEDERALISMO.

Rajoy se ha equivocado

@ellibelaresc

No sé qué va a ocurrir el domingo 1 de octubre en Cataluña. Tampoco sé si valdrá la pena montarse hipótesis tremendistas sobre lo que les va a ocurrir a los sediciosos o si, sencillamente, y salvo presumibles tensiones, asistiremos a un domingo más, aunque con cierta tensión. De momento lo que está claro es que el Gobierno del PP tiene muy clara su idea de democracia y no está dispuesto a permitir que se celebre nada que se pueda parecer a un referéndum. Y, por otro lado, también es evidente que los líderes independentistas no van ceder, porque en ello está su credibilidad, a pesar de que no hay duda de que saben perfectamente la que les puede caer encima. Pero mantienen su posición.

No sé cómo va a salir el presunto referéndum. Lo que sí tengo claro es que uno y otro, Rajoy y Puigdemont, se han encargado de dividir una comunidad hasta límites insospechados. La presumible reconciliación va para tiempo, y el malestar a más porque una cosa es cierta: que después del 2 de octubre las cosas estarán peor que nunca. ¿Qué diálogo se puede entablar con los líderes de un movimiento que presumiblemente acabarán en prisión o amenazados con largas inhabilitaciones? Únicamente el de su amnistía. Muy improbable, además.

Muy a mi pesar me atreveré a hacer esta afirmación: creo que Mariano Rajoy no es tonto. Creo. De ser así ¿había previsto ese escenario sin salida? Seguramente sí. Tan tonto no puede ser. Pero ha sido incapaz de dirigir las cosas en otro sentido por su debilidad e inseguridad congénitas que son las de un líder que manda casi por casualidad y que desde hace más de una década ha dedicado lo fundamental de sus esfuerzos a evitar que los suyos le echaran del cargo. El problema catalán exigía un político con más envergadura que la de Rajoy.

Hay quien asegura que su deriva autoritaria le está produciendo buenas rentas electorales. Que su partido, con él a la cabeza, crecerá en las próximas elecciones; que todo indica que serán el año que viene porque el PNV no va a seguir cambiando cromos con el PP. Demasiado bonito para ser verdad porque si la crisis catalana deriva en lo que todo indica que va a derivar, en una rebeldía sin fin y cada vez más nutrida y dramática en defensa de sus derechos democráticos, Rajoy caerá, antes o después, y alguien más.

Rajoy cree que las cosas se solucionan enfriándolas y dejando pasar el tiempo, como se le han solucionado infinidad de cuestiones, primero con mayoría absoluta y después, pues también porque actúa como si la tuviera. Pero no. Cierto que el señor no sabe hacer otra cosa, ni tampoco negociar. Pero esta vez se ha equivocado. Ha dejado correr las cosas haciendo creer, para eso estaban sus corifeos, que eso iba a resolver algo. Y no ha sido así. La política es cruel: las cuentas pendientes siempre se terminan pagando. Y la de Catalunya no se iba a borrar por ensalmo. Al final, Rajoy ha terminado actuando como un gobernador civil del franquismo, que se limitaba a aplicar la brutal legislación del sistema y las órdenes que le venían desde arriba poniendo cara de que estaba haciendo algo importante.

En la gacetilla de mañana hablaremos de HOMENAJE A VICTORIA KENT.

Adoctrinamiento

@ellibelaresc

Hay que ver lo fácil que es escandalizarse de algo o alguien cuando la materia de escándalo no es de nuestro gusto. Nos referimos en concreto a la utilización de niños y jóvenes en edad escolar para reivindicar el independentismo en Cataluña. También es significativo que otras conductas o posturas que deberían escandalizarnos no lo hacen. Y las dos por lo mismo: el adoctrinamiento. Me explicaré.

En un Editorial del periódico ABC leemos que “la imagen de los niños que fueron de la mano de sus profesores a la manifestación (pro independencia) de ayer en Olot nos retrotrae a episodios dramáticos de la historia europea, cuando los regímenes totalitarios utilizaban las aulas para el adoctrinamiento de las futuras generaciones. Como si se tratara de una inocente excursión, algunos institutos de esta localidad de Gerona pidieron permiso por carta a los padres -instándoles a firmar su consentimiento, con la presión añadida que supone ese compromiso- para llevar a sus hijos a la concentración en favor del procés y su referéndum ilegal. No es un hecho anecdótico: evidencia cómo el separatismo utiliza las aulas para inculcar sus dogmas entre los más jóvenes. El independentismo lleva décadas sirviéndose con poco escrúpulo del arma decisiva de la Educación para extender su pensamiento único en los colegios e institutos de Cataluña. El resultado de ese adoctrinamiento lo vemos estos días en las calles catalanas, llenas de jóvenes que defienden crédulos el delirio de Puigdemont y sus socios, pese a que estos han vulnerado sus propios derechos de manera flagrante

Os cito a continuación un fragmento de la carta de los directores de los institutos de Olot a los padres: “Como ya sabréis, nos encontramos en medio de una situación política y social delicada. Durante estos los últimos meses han sido pisoteados nuestros derechos. Actualmente no se trata de un tema de independencia, sino de democracia y de los derechos de los que nos han privado. Los últimos hechos respecto al 1-O no nos han dejado indiferentes, por eso hemos decidido organizarnos y movilizarnos desde las aulas. El día 21 de septiembre hemos convocado una movilización de todos los institutos de Olot que tendrá como finalidad encontrarnos todos los alumnos delante del Ayuntamiento a las 13:30 horas. Por eso necesitamos que autoricéis a vuestros hijos e hijas si creéis que es importante que hagamos sentir y defender la democracia y la libertad. ¡Ahora más que nunca hemos de estar juntos!”.

Este es el dato del que no se han hecho esperar las reacciones que lo califican de adoctrinamiento inaceptable por lo que hay que “parar esta locura y garantizar que las escuelas sean un espacio libre de adoctrinamiento y separatismo” (Arrimadas, Ciudadanos). Totalmente de acuerdo, y hasta me escandalizo porque la escuela está para aprender y adquirir pensamiento crítico y valorar desde la razón cualquier tipo de conocimiento y no para especular con separatismos e independentismos que dinamitan la convivencia.

Y ahora me pregunto: ¿si tan escandaloso es que en la escuela se adoctrine sobre independentismo no lo es menos que se adoctrine sobre mitos, anécdotas inverosímiles, irracionalidad, palomas, vuelos rasantes y de altura exosférica, milagros, misoginia, homofobia? Tendremos que ponernos de acuerdo y unos y otros luchar por lo que todos queremos: que la escuela sea todo menos un foco de adoctrinamiento.  La escuela, ya sea pública o concertada, no está para adoctrinar sino para enseñar y educar en valores laicos. Y decir laico es decir respeto a la libertad de pensamiento o de creencia. Pienso que allá donde se instala la religión se expande el nepotismo y la corrupción, se imposibilita la democracia, se impone la irracionalidad y la superstición, se extiende el fanatismo y la intolerancia, se promulga la incultura y la cerrazón a la hora de percibir el mundo, se detiene el progreso, se coartan las libertades, se frenan los derechos humanos, se anula el librepensamiento, se venera el oscurantismo y la sinrazón y, atendiendo a lo más prosaico, se vacían con primor las arcas públicas y privadas de los que se dejen. ¿No es todo esto para pensárselo por ser profundamente escandaloso? Es lamentable la capacidad que tiene mucha gente de ver en obviedades escándalo y es nadería lo mismo. Por estas razones la Religión tiene que salir de la escuela: no se puede permitir, esto también, tal adoctrinamiento estéril e irracional que complica la vida a muchísima gente que se ve atrapada en sus redes.

En la gacetilla de mañana hablaremos de RAJOY SE HA EQUIVOCADO.